miércoles, 1 de diciembre de 2010

Pedro Goyena y la prensa católica de su época.

Por Jorge Eduardo Padula Perkins

“Perdonémosle los libros que no escribió para el futuro, porque de escribirlos hubiese conversado menos con sus contemporáneos. Para él no existía interlocutor mediocre; todo joven era una imagen del poeta Virgilio; caían a manos llenas sobre su mente los lirios de su palabra…”, ha expresado Ángel de Estrada (h) al referirse a Pedro Goyena.

La oratoria y la prosa escrita de Goyena, han sido ricas con tanta claridad como han marchado, como alguna vez aseverara el diario “El Nacional” de Buenos Aires, indubitablemente orientadas por su fe.

Integrante activo de la trascendente “Generación del ‘80”, estaba, dentro del abanico ideológico que la caracterizaba, claramente enrolado en el subgrupo de la militancia católica que exacerbaría su elocuencia en la resistencia al liberalismo en general y en particular en temas clave como las leyes de matrimonio civil y educación laica que se percibían como amenazas a la hegemonía del catolicismo en la sociedad argentina de entonces.

Groussac lo describe como de “una fisonomía simpática, risueña a la par que pensativa: ojos pequeños, vivísimos, que vibraban por entre la orla negra de las pobladas pestañas una mirada penetrante; boca abultada de orador elocuente o decidor festivo; barba de misionero joven que afinaba un tanto el pálido perfil” y lo caracteriza por su “cordialidad expansiva, su alegre franqueza y su inalterable buen humor, su rápida asimilación intelectual y ese coger al vuelo el pensamiento ajeno a medio elaborar, con una presteza casi adivinatoria”.

Algunas fuentes ubican a Pedro Goyena colaborando con el diario “La Prensa” y el periódico “El parlamento”. Todas coinciden en aseverar su participación en “Nación Argentina” y “El Nacional”.

Pero sin duda alguna, la labor encarada en la “Revista Argentina” y el periódico “La Unión” se ha correspondido con el período más prolífico de su actividad en los medios.

Hijo de Pedro Regalado Goyena y Emilia del Río Pedriel, este hombre que se constituiría en una pluma al servicio de la causa católica, nacía el 24 de julio de 1843 en Buenos Aires. Cursó los estudios primarios en la escuela particular de Juan Andrés de la Peña e hizo los de nivel secundario en el Departamento Preparatorio de la ciudad.

Estudiante de leyes, no había terminado aun su carrera cuando, en mérito a su capacidad, fue designado profesor de filosofía en el Colegio Nacional de Buenos Aires. A partir de esa incursión en la docencia, sería más tarde profesor de Derecho Romano de la Universidad de Buenos Aires.

La política.

En su actividad política fue diputado provincial en dos ocasiones (1865-1867, 1870-1872), miembro de la Convención Constituyente de 1870, senador (1877-1878) y diputado nacional en tres períodos (1873-1874, 1880-1884, 1886-1890). También tuvo los cargos de director del Banco de la Provincia de Buenos Aires y Defensor de Pobres.

En 1884 fue uno de los fundadores de la Unión Católica, partido político surgido de un congreso que el catolicismo realizara en Buenos Aires en agosto y septiembre de aquel año, en el que participara también José Manuel Estrada. La Democracia Cristiana incluye en su historia a esta agrupación y a sus integrantes.

Singularmente, Pedro Goyena es también un referente fundacional de otro partido, la Unión Cívica de la Juventud, originada en un mitin del 13 de abril de 1890 que albergó a líderes de distintas tendencias opuestas al régimen de Miguel Juárez Celman, tales como Goyena y José Manuel Estrada, Barroetaveña, Del Valle, Bernardo de Irigoyen, Juan B. Justo, Lisandro de la Torre y el para entonces ex presidente de la República Bartolomé Mitre. La Unión Cívica Radical, también cuenta por lo tanto, en su raíz histórica, con la figura de Pedro Goyena.

Periodismo y letras.

Volviendo a la fecunda pluma de Goyena es dable destacar que no se limitó a la argumentación política, sino que lo mostró como hábil crítico literario, ensayista y biógrafo. Al respecto uno de sus trabajos más conocidos es el “Estudio sobre Félix Frías”.

“Nuestros hombres de letras han tenido y tienen más admiradores que lectores; y mientras el público en vez de estudiar las obras de los autores nacionales, se limite a recordarles con cierta estimación no propenderá entre nosotros la literatura”, ha afirmado en un texto que, si bien versa sobre José Manuel Estrada, se proyecta, como puede apreciarse claramente, sobre la totalidad del entorno sociocultural.

“Algo más que un respeto poco concienzudo buscan los que se dedican a la carrera literaria. Necesitan vivir, y por lo mismo encontrar en la producción intelectual lo que llaman los economistas un beneficio”, asevera con contundencia en la misma ocasión, a propósito de que los escritores contemporáneos, dice “no hallan honra ni provecho; porque no es honra uno que otro elogio de la prensa, desacreditado a causa de la prodigalidad con que se le concede; y en cuanto a provecho, basta decir que el general Mitre tuvo que vender su libro sobre Belgrano, por la cantidad de quince mil pesos, honorario frecuente de cualquier abogado en un asunto común”.

“El Nacional”, fundado el primero de mayo de l852 bajo la dirección de Dalmacio Vélez Sarsfield, fue una de las publicaciones que difundió sus escritos. Era un periódico de gran tamaño en cuyos talleres trabajaron hombres que luego dejarían huella en la historia de la prensa, tales como Eudoro Carrasco y Ovidio Lagos, quienes más tarde fundarían el diario “La Capital” de Rosario.

El 15 de septiembre de 1862 apareció por primera vez el diario “Nación Argentina” popularmente conocido como “La Nación Argentina”, cuyo redactor en jefe era José María Gutiérrez, quien se había desempeñado como secretario militar de Mitre durante la campaña de Pavón.
Habría de colaborar Goyena en esta publicación destinada, según su propia presentación, “a robustecer el vínculo de la nacionalidad argentina propendiendo a que no se malogren los sacrificios de medio siglo, ni la oportunidad suprema de afianzar las instituciones, la paz y la prosperidad de la República”, en la que también se difundirían temas históricos y literarios.

La “Revista Argentina”.

“Instaurare omnia in Christo”, el mandato de San Pablo de abarcar al mundo y a las cosas con el espíritu de Jesús, fue el lema de la “Revista Argentina”, que en 1868 vio la luz por primera vez, dirigida por José Manuel Estrada con la estrecha colaboración de Pedro Goyena, y cuya primer etapa de existencia se prolongó hasta 1872. Más tarde volvería a aparecer en el período 1880-1882.

Si bien se trataba de una publicación manifiestamente confesional, estaría abierta a plumas de muy diversos pensamientos que trataron allí, con altura académica y lingüística, cuestiones de política, economía, historia, ciencias, educación, filosofía, arte y literatura, por caso, Aristóbulo del Valle, David Lewis, Eduardo Wilde, Lucio Mansilla, Carlos Guido, Miguel y Pedro Goyena.

De hecho, la prensa católica no limitaba su existencia a la disputa ideológica con el liberalismo, sino cumplía otros roles comunicacionales y culturales en un contexto social que reclamaba y hacía uso de tales publicaciones. Servía para difundir valores literarios y artísticos, mediaba en la convocatoria a los festejos, informaba sobre la creación de nuevas parroquias, el nombramiento de sacerdotes y otras decisiones del gobierno eclesiástico y constituía un canal de comunicación entre los feligreses y las estructuras de autoridad religiosa.

En 1869, la “Revista Argentina” publicaba una profusa crítica sobre Ricardo Gutiérrez construida por Pedro Goyena, quien, entre otras cosas dice que “la poesía de Gutiérrez es, en realidad, como un cielo cubierto de nubles sombrías, donde brillan a veces los fulgores de una esperanza que se extingue rápidamente, haciendo todavía más oscura la región que iluminó”.

“La Unión”.

Junto con Emilio Lamarca, José Manuel Estrada, Navarro Viola y Tristán Achával Rodríguez, Goyena pone en marcha, el 1 de agosto de 1882, el periódico “La Unión”, con la intención de competir no solo doctrinariamente, sino en la captación de lectores.

“Este diario de propósitos pacíficos como su título lo indica, será tal vez un diario de combate. Su nombre es un llamamiento, una divisa y un programa” señalaba una de sus columnas editoriales, y agregaba que “el grupo de ciudadanos que ha fundado este diario, no tiene ambiciones ni rencores; no pretenden gobernar ni estorbar al gobierno; respeta la ley y las autoridades creadas por la ley, como representantes según el orden de derecho, de la autoridad excelsa en que tienen origen los poderes legítimos”. Asimismo, acentuaba su condición católica y señalaba su posición contraria a los avances del liberalismo. En ese sentido no eludiría los debates con otras publicaciones de entonces, como el “Sud América” que dirigía su amigo personal y oponente ideológico Paul Groussac.

No era extraña la presencia de un periódico confesional, dado que en esos tiempos se daba un florecimiento claro de la prensa católica, en especial en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, que acompañaba la expansión económica y territorial y a las grandes masas inmigratorias que poblaban tales regiones. “La América del Sud”, “La Voz de la Iglesia” y “El Pueblo” eran, junto a “La Unión”, medios de cierta envergadura asociados ideológica y dogmáticamente al catolicismo. Paralelamente, los pueblos del interior veían también nacer periódicos locales vinculados a las parroquias.

Amén de las dotadas plumas de sus realizadores, “La Unión” contaba con un entramado de colaboradores, que suplía de alguna manera la falta de corresponsales profesionales. Al respecto el mismo diario señalaba, con elocuente ironía, que tales contribuyentes podían distribuirse en tres categorías, a saber “el colaborador anónimo, murmurador, maledicente….que tiene siempre una denuncia en el bolsillo; el colaborador noticioso, cronista por carambola…; el colaborador solemne, con grandes aires de literato…”.

En cuanto a su distribución, se hacía por suscripción, contando con un promedio de 1.500 adherentes. Esa aceptación le permitió funcionar con imprenta propia, en el mismo predio donde tenían su estudio Goyena y Nevares.

Como los otros medios católicos, “La Unión” no tenía dependencia directa del episcopado, razón por la cual hacía también, como se dijo, las veces de mediador entre la feligresía y las autoridades del clero. “Va a hacer un año que Suipacha se halla desprovista de cura titular”, indica una nota aparecida en sus páginas el 25 de septiembre de 1886, agregando que “muchas familias que no quieren tener sus hijos sin bautizar se costean hasta Mercedes”, apostrofando : “No pidamos después a los pueblos de la campaña que cumplan con los deberes religiosos si faltan quienes deben darles el ejemplo”.

Goyena murió económicamente pobre, en 1892 en el barrio de Flores, donde había vivido. Más se equivocó Paul Groussac, cuando a poco tiempo de aquella desaparición física pensaba que las jóvenes generaciones lo olvidarían. En el siglo XXI la figura de Pedro Goyena tiene su lugar en la historia de las ideas, razón por la cual no ha sido total su muerte y puede coronarse su existencia con la frase del poeta Horacio que Groussac estimara inalcanzable: Non ovnis moriar.

Bibliografía y fuentes:

- Bruno, Cayetano (1988): Creo en la vida eterna. El ocaso cristiano de los próceres 1. Didascalia. Rosario.
- De Marco, Miguel Ángel (2006): Historia del periodismo argentino: desde los orígenes hasta el centenario de Mayo. EDUCA. Buenos Aires.
- Espósito Fabio (2003): Lectores y lecturas en el Ochenta. En Orbis Tertius, 2002-2003, VIII (9). En línea: http://www.orbistertius.unlp.edu.ar/numeros/orbis-tertius-9/articulos/02-esposito.pdf [Consulta: 23-AGO-2010]
- Groussac, Paul (1980): Los que pasaban. Selección. Colección Capítulo. CEAL. Buenos Aires.
- Miranda, Lidia (2006): La prensa católica y sus lectores en la Argentina , 1880-1920. En “Tiempos de América”, Nº 13, pp. 59-71. En línea: www.raco.cat/index.php/TiemposAmerica/article/viewFile/105682/163944 [Consulta: 23-AGO-2010]
- Prieto, Adolfo (1980): Historia de la literatura argentina. Tomo I. CEAL. Buenos Aires.
- Ravina, Aurora –Directora general- (sin fecha): Historia de la literatura argentina. Fascículo 21, La literatura de la generación del ’80 V. Colegio Nacional de Buenos Aires, Página 12. Buenos Aires.
- Sarlo, Beatriz (1980): Historia de la literatura argentina. Tomo I. CEAL. Buenos Aires.
- http://es.wikisource.org/wiki/Siluetas_parlamentarias:_09 [Consulta: 20-AGO-2010]
- http://www.nuevadc.com.ar/contenido/HistoriaMain.asp [Consulta: 20-AGO-2010]
- www.elciudadanoweb.com/?p=72093 [Consulta: 20-AGO-2010]
- http://sanantonio.freeservers.com/Escuela/InstPGoyena.htm [Consulta: 20-AGO-2010]
- http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Goyena [Consulta: 20-AGO-2010]
- http://www.buenosaires.gov.ar/areas/ciudad/historico/calendario/destacado.php?menu_id=23203&ide=87 [Consulta: 24-AGO-2010]
- http://es.wikipedia.org/wiki/Unicato [Consulta: 24-AGO-2010]
- http://es.wikipedia.org/wiki/Uni%C3%B3n_C%C3%ADvica_Radical [Consulta: 24-AGO-2010]
- http://es.wikisource.org/wiki/Non_omnis_moriar [Consulta: 25-AGO-2010]
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* Trabajo originalmente publicado en la revista "Ensayos Académicos" del Instituto Superior Pedro Goyena de la ciudad de Bahia Blanca, Buenos Aires, Argentina, Año X, número 1, noviembre de 2010.
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jueves, 15 de abril de 2010

“El Quijote y La Palabra ” (un video de Pablo Banegas)

Por Jorge Eduardo Padula Perkins

El periódico " La Palabra " de San Pedro, producto del intelecto y de las manos laboriosas de don José B. Arcuri, fue un faro que iluminó a las juventudes que encontraron en ese papel rústico y el amplio corazón del componedor de tipografías y de sueños, un espacio para publicar sus escritos.

En el momento en el que se editó “Cuando el ‘loco’ Arcuri tenía ‘ La Palabra ’”
(http://periodismodeayer.blogspot.com/2009/09/cuando-el-loco-arcuri-tenia-la-palabra.html ), se lo hizo con un claro sentido de reconocimiento por la noble tarea con la que José Bechara Arcuri hizo de su vida un apostolado periodístico.

El transcurso del tiempo constituyó a ese humilde escrito en un espacio de encuentro de personas que, desde uno u otro ángulo, se sumaron a la intencionalidad original y aportan a la memoria histórica en torno de don José Arcuri y el periódico “ La Palabra ”.

En ese contexto hemos tenido el honor de recibir la adhesión de dos de los sobrinos nietos del “loco” Arcuri, Leandro José y Gabriela Bechara Arcuri, y de la fotógrafa y guía de turismo Matilde Carreras, quien aportó la imagen del busto que acompaña al post.

Ahora, gracias al desinteresado aporte de Pablo Banegas, sumamos a este homenaje un valioso trabajo fílmico documental, a través del cual se rescatan para la memoria local, pero también de la humanidad, imágenes de un hombre preñado de ideales y consecuente con ellos en su vida cotidiana.

Este es un documento histórico y cultural de valor inestimable que debería ser difundido y protegido como patrimonio de la ciudad de San Pedro, en tanto rescata imágenes inéditas de quien fuera el director y propietario del periódico “ La Palabra ”.

Se trata de una realización de su coterráneo, el escritor y guionista Pablo Alfredo Banegas. Un trabajo producido originalmente en Super 8 fílmico en el año 1983, cuando Banegas tenía 15 años y cursaba sus estudios secundarios al tiempo que se deslumbraba, simultáneamente, con la magia del cine y de la imprenta.

En las imágenes se puede apreciar, entre otras cosas, el frente del edificio en donde funcionaba " La Palabra " (Oliveira Cézar 41), parte de la maquinaria de la antigua imprenta en pleno trabajo, y una muestra de la noble labor cotidiana de José Bechara Arcuri en ese, su ámbito de vida y de sueños.

lunes, 1 de febrero de 2010

El “diarito” Prensa Barrial



por Jorge Eduardo Padula Perkins


Los vecinos residentes en el radio comprendido entre Avenida La Plata, 12 de Octubre, Andrés Baranda y República del Líbano de Quilmes Oeste, se encontraron un día de octubre de 1991 con la singular, novedosa y simpática presencia de un pequeño periódico zonal de distribución gratuita: Prensa Barrial.

No existían por entonces emprendimientos de esa índole, es decir una publicación local de carácter periodístico profesional, sin precio de tapa y sin fines de lucro.

Dirigida por Marta Alicia Armella y con Jorge Padula Perkins como redactor, la publicación se definió a si misma de manera inequívoca como “periódico zonal independiente de interés vecinal”, ofreciéndose en el accesible tamaño de 16,5 por 21,5 centímetros en ediciones que variaron entre las 8 y las 12 páginas.

A partir de entonces habría de distribuirse, durante dos años consecutivos, a través de los comercios anunciantes y personalmente o por correo en las instituciones públicas y privadas de su área de influencia, incluyendo la biblioteca municipal Sarmiento y la Biblioteca Nacional de Argentina.

El espíritu con el que el periódico veía la luz era claramente señalado en la nota editorial del número uno que, bajo el título de “Periodismo local” señalaba que “ en sus comienzos, el periodismo era básicamente regional. Nacía, actuaba y servía en el seno de una comunidad” pero con posterioridad debió satisfacer mayores sectores de públicos con un criterio de mercado, lo que motivó que los grandes medios, nacionales pero también comunales, fueron dejando de lado la información zonal, razón por la cual Prensa Barrial surge “para ser el medio de comunicación de su zona de influencia, una porción concreta de nuestra ciudad, con sus realidades, sus actividades y su necesidad de comunicación. Para que cada vecino sepa qué está sucediendo en su entorno inmediato, qué le ofrecen sus conciudadanos de unas cuantas cuadras a la redonda en materia profesional, social, cultural y de servicios, y qué propuestas hay para el desarrollo colectivo. En definitiva, un medio que, dentro del marco ético de la profesión periodística, actuará como órgano independiente al servicio del interés vecinal”.

De este modo, desde el primer día y a lo largo de sus dos años de vida, Prensa Barrial se constituyó fácticamente en el medio de comunicación de los clubes, sociedades de fomento, centros de jubilados, cooperadoras escolares, bibliotecas populares, museos y los vecinos en forma individual y colectiva.

“Dos años” fue el título de la nota editorial del número aniversario de octubre de 1993, en la que se sintetizaba de algún modo la inserción y la labor de Prensa Barrial en su contexto.

“A lo largo de dos años de ejercicio ininterrumpido de periodismo zonal independiente ha quedado acabadamente demostrada la necesidad misma de la existencia de nuestro medio”, afirmaba y continuaba aseverando que “no lo decimos nosotros. Lo demuestra el flujo permanente de información que hacen llegar a Prensa Barrial las distintas instituciones locales para su publicación, indicador indubitable de cómo el periódico sirve para canalizar las necesidades de comunicación de esas organizaciones barriales” que encuentran siempre en este medio “un espacio mediante el cual efectivizar sus convocatorias destinadas al bien común”.

Asimismo se aseguraba que “por otra parte son muchos los vecinos que de la lectura de este medio han hecho un hábito, al descubrir que, aun en el marco de su sencillez, constituye una fuente irremplazable de información estrictamente barrial” y que “son varios también los que inclusive han sugerido temas de interés comunitario para su tratamiento en estas páginas”.

Prensa Barrial, se dice finalmente, es a dos años de su nacimiento “como un vecino más; conocido y reconocido medio de comunicación comprometido éticamente y desde su autonomía con la comunidad que, a través de la participación permanente, le da vida”.

No obstante el lugar alcanzado y el entusiasmo puesto de manifiesto por sus realizadores, las circunstancias no permitieron la continuidad del proyecto.

“Prensa Barrial pasará a ser historia. La última edición” fue el título de su postrer editorial, en noviembre de 1993 que señalaba puntualmente: “Con estas líneas y tras dos años ininterrumpidos de servicio a la comunicación vecinal, nos despedimos de nuestra humilde pequeña labor con la misma dignidad y honor con que lo haríamos de la más grande empresa. Lo hacemos seguros de haber cumplido nuestro propósito, el de hacer periodismo profesional al servicio de la comunidad local, siempre en un marco de referencia ética y con responsabilidad y transparencia. Nos hemos comprometido moralmente al servicio del barrio, sus instituciones y sus habitantes sin ceder nuestra independencia editorial y sin posicionamientos políticos, ideológicos o dogmáticos de ninguna índole, y hemos recibido a cambio y sin proponérnoslo muchas muestras de reconocimiento y afecto que al tiempo que nos halagaron sirvieron de estímulo para continuar transitando el camino andado”.

Finalmente se afirmaba que “hoy confluyen en las vidas de quienes forjamos este medio, circunstancias de diversa índole que nos obligan a tomar esta decisión, producto de una evaluación concienzuda de la realidad. Nos despedimos entonces con el dolor de tener que cerrar un ciclo importante para la vida de nuestra comunidad vecinal, pero con el orgullo de haberlo constituido”.

Escrito a máquina, ilustrado y diseñado a pura imaginación y voluntad, distribuido a pie y a costa del tiempo personal de quienes lo hacían, pero portador inefable del sentir de la gente, el “diarito”, como algunos lo apodaban, se ganó un lugar en la historia y el alma del barrio.

sábado, 2 de enero de 2010

La educación a distancia en la publicidad de los medios gráficos de antaño.

(Jorge Eduardo Padula Perkins)

La educación a distancia no es el moderno producto de la aplicación didáctica de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones.

Lejos de las computadoras, los CD Rom y la Internet, sus antecedentes más remotos nos conducen a la Gaceta de Boston, en 1728, en donde un anuncio ofrecía material auto instructivo para el aprendizaje de mecanografía que incluía la posibilidad de consultas por correo.

Básicamente se trata de una modalidad pedagógica concebida para funcionar en condiciones de separación física y temporal entre el docente y el alumno, razón por la cual dispone de mecanismos de interacción a través de diferentes medios de comunicación.

Para ello se trabaja con materiales de estudio especialmente diseñados, instrucciones claras sobre los procesos a seguir y la atención personalizada mediante tutorías.

En la memoria popular argentina, los orígenes de la educación a distancia en la Argentina se encuentran en la oferta de cursos comerciales a través de las revistas, en especial de historietas.

Resulta curioso revisar algunos de esos contenidos.

"Todos admiran a los que saben triunfar. Mándenos hoy mismo el cupón adjunto y recibirá GRATIS el valioso libro 'Hacia delante', que le enseñará cómo también usted puede progresar estudiando por correo y en su propia casa, en sus horas libres y sin dejar sus ocupaciones actuales", rezaba un aviso de 1940, de la Universidad Popular Sudamericana, dirigida por el Ing. B Marguillán, con domicilio en Rivadavia 2465 de Buenos Aires.

Lo ilustraba la llamativa imagen del dibujo de un hombre admirado por tres empleadas y la leyenda "Un jefe de 20 años".

De la publicación en una revista de humor e historietas como Patoruzú y esta particular leyenda, se desprende que la oferta estaba dirigida a un público joven y ambicioso, interesado en el progreso económico y social.

Tenedor de libros, empleado de comercio, mecanografía, secretariado, mecánico agrícola, avicultura, corte y confección, dibujo artístico, química industrial, motores a explosión, procuración y martillero público, eran entre otras las variadas orientaciones ofrecidas para tal fin.

Asimismo, a cada alumno inscripto se le obsequiaría un libro (Diccionario Enciclopédico Castellano ó La farmacia en casa) y "el lujoso 'Carnet del Estudiante'".

Ese mismo año, Escuelas Sudamericanas, cuyo director era Patricio C. Ryan, "Bachiller y Contador" ofrecía cursos de sastre, radio, autos, modista, dibujante o construcción.

Sin signos de modestia señalaba el aviso que "las Escuelas por correo más importantes", fundadas en 1915, funcionaban en Av. Montes de Oca 695 de Buenos Aires, en el "Palacio propiedad de estas Escuelas".

En otro orden de cosas se aseveraba que "Regalamos las lecciones, papeles, sobres, carnet y útiles".

Durante años, la educación a distancia siguió siendo mayormente conocida a través de este tipo de tentadoras y llamativas ofertas.

Mientras tanto el peronismo creaba la Universidad Obrera Nacional (UON), destinada a promover la capacitación y jerarquización de los obreros en el marco de un fuerte proceso industrializador. Organizada mediante facultades regionales en distintos puntos de país, trocaría, en 1959, en la Universidad Tecnológica Nacional, hoy también dotada de cursos no presenciales.

Un ejemplar de la ya citada revista de historietas, esta vez del año 1956, abunda en espacios de publicidad dedicados a estudios por correspondencia que muestran la continuidad de éstos a través del tiempo.

"GRATIS su propio taller en 10 días...y ganará $ 5000 por mes COMODAMENTE EN SU HOGAR!" aseguraba la 1° Escuela Suiza de Relojería, que no vacilaba en afirmar que "Su porvenir está en los cursos brillantes y acelerados" que de su oferta formativa "en clases personales o por correspondencia y que le permitirá, en muy poco tiempo, convertirse en un experto" Técnico Relojero Cronometrista. Asimismo prometía que "con el equipo de herramientas que la Escuela administra GRATIS a sus alumnos desde las primeras lecciones" el estudiante "podrá instalar SU PROPIO TALLER".

"Con un poquito de estudio....y este bisturí, yo me aseguré el futuro..." asevera un simpático personaje dibujado que, sonriente y con chaqueta de profesional, muestra en su mano izquierda el reluciente instrumento quirúrgico. "Un PEDICURO -agrega el aviso del Instituto de Enseñanza Profesional LYFAR- además de ser socialmente considerado, tiene su futuro asegurado...y si viera usted qué fácil y en que poco tiempo puede DIPLOMARSE, con nuestro método teórico-práctico, en clase o por correo".Como si eso fuera poco, "a todo diplomado de n/cursos por correspondencia REGALAMOS 100 tarjetas profesionales...", remata.

Asociación Radio Instituto ofrecía, también en 1956, gratis para sus cursos personales o por correspondencia, "TODO EL MATERIAL PARA ARMAR 26 RECEPTORES DISTINTOS", como un amplificador audiofrecuente, un pequeño transmisor de radio, dos osciladores para calibración y aseguraba que "TODOS LOS MATERIALES y las VALIOSAS LECCIONES ENVIADAS quedan de PROPIEDAD del alumno".

El Primer Instituto Fotográfico Argentino Sandy, de Sarmiento al 200, invitaba a estudiar en "sus horas libres" mediante "nuestro fácil y moderno Curso en CLASE o por CORRESPONDENCIA" que capacitaba en poco tiempo e incluía "máquina, rollos, papel y drogas completamente gratis..."

La denominada Asociación de Profesores y Maestros del colegio "LA CULTURA" ofrecía por su parte Bachillerato o Perito Mercantil "abreviado en 2-3 años" en clase o por correspondencia.

Mientras en algunos ámbitos se estaban produciendo experiencias no comerciales de carácter puntual, a nivel popular la capacitación no presencial seguía vinculada a propuestas rentadas, dirigidas a públicos con ambiciones de progreso rápido, en su mayoría sin escolarización de nivel medio que le permitiese incursionar en estudios terciarios.

Asimismo, parte de la oferta de este tipo apuntaba a satisfacer demandas de formación en disciplinas inexistentes en la educación formal. En este sentido, ya en 1972 la Primera Escuela Argentina de Detectives, de Diagonal Norte al 800 publicaba una pieza publicitaria proponiendo al lector que "Sea un aliado de la JUSTCIA y de la VERDAD", capacitándose para "esta apasionante y provechosa actividad" mediante "nuestros cursos por correo" con los cuales "usted aprende en casa, sin problemas de horario...", en base a lecciones "redactadas en forma clara, sencilla y directa".

En tal sentido ofrecía tutorías asegurando que "Nuestro Cuerpo de Profesores vigila el desarrollo de sus estudios y aprendizaje, allanándole cualquier dificultad".

Con la perspectiva del tiempo transcurrido, podemos hoy mirar con curiosidad y simpatía la publicidad que, desde la educación por correo, convocaba a un futuro próximo colmado de realizaciones profesionales y personales.


Fuente: Padula Perkins, Jorge Eduardo (2008): Una introducción a la educación a distancia (Nueva edición aumentada y actualizada), Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires.

Ver: http://www.fce.com.ar/ar/libros/detalles.aspx?IDL=2937

domingo, 29 de noviembre de 2009

Selecciones Escolares: La revista infantil del ayer con la que se formaron muchos de los adultos de hoy.

(por Jorge Eduardo Padula Perkins)

En agosto de 1959 comenzó a editarse una revista infantil que estaría llamada a constituirse en un hito en la historia de las publicaciones de su tipo: Selecciones Escolares. Producto de la editorial Codex, líder en el mercado editorial de entonces, tuvo por manifiesto objetivo ser material de distracción, cultura general y apoyo escolar. Un recorrido por sus contenidos permitirá recrear no solo a esta revista sino a toda una época.

Corría el mes de agosto de 1959. Arturo Frondizi ejercía la Presidencia de la Nación desde al año anterior, cuando había sido elegido en comicios teñidos por la proscripción del peronismo y en “El show de Gesa”, programa televisivo conducido por Juan Carlos Thorry, hacía gala de su velocidad discursiva un joven Tato Bores destinado a ser durante muchos años el paradigma del humor político.

Es en ese entonces cuando apareció en Buenos Aires la revista infantil Selecciones Escolares, producto de editorial Codex que ocuparía un lugar de importancia en la vida cotidiana de los pequeños de la época.

Si bien desde su nombre mismo mostraba la abierta intención de constituirse en material de apoyo a la tarea docente, logró amalgamar tal función con atractivas formas de entretenimiento en un todo ameno, accesible y acogedor que le permitió tener considerable influencia en aquellos chicos nacidos a fines de la década del ’40 y durante la del ’50.

Amen de su contenido, tenía como característica distintiva el atractivo y cómodo formato de 13 centímetros de ancho por 19 de alto con el que se diferenciaba del material existente hasta ese momento.

La editorial. Educación y socialización.

La editorial Codex se dedicaba, desde el año 1944, a la impresión y publicación de enciclopedias, textos escolares, diccionarios, revistas y obras bibliográficas de diferente tipo.

Fue una de las empresas más importantes en su género y estableció compañías asociadas o controladas en varios países de América y en España, aunque luego acabaría siendo puesta en venta por licitación pública internacional en 1978, tras pasar por la quiebra y la absorción por parte del Estado.

Selecciones Escolares, al igual que muchos otros de sus productos, se orientaba a contribuir a la formación, tanto en el marco de la educación formal, mediante el apoyo a los contenidos curriculares de la escuela, como a la no formal, a través de temas y valores considerados de importancia social.

Así, además de material de apoyo escolar, la revista ofrecía información sobre la realidad social, científica y tecnológica que contribuía a engrosar los conocimientos de los niños en un orden más amplio que el de las aulas. En este sentido pueden citarse notas de difusión tales como “Nuevos inventos para los niños”, que señala las ventajas de un novedoso sistema de diapositivas ; “La conquista más grande del siglo” referida a la fusión que transforma el hidrógeno en helio y el posible aprovechamiento pacífico de la energía atómica o “El bisturí en el corazón” que versa sobre los adelantos de la cirugía cardiovascular.

Asimismo el contenido de la publicación es claro en cuanto al interés por hacer un aporte socializador que incluyese referencias a pautas de comportamiento, normas y valores, tales como el respeto y amor a los padres, el ser útil a la sociedad, la defensa del bien y la verdad, la consideración para con los animales, la unión familiar o el honrar a los prohombres, que surgen de modelos explícitos o implícitos a través de notas y comentarios.

Dirigida por Nicolás Juan Gibelli, se presenta a si misma como “Revista mensual de divulgación y actualidades para la juventud” y su primera tirada comercial alcanzó los 120.000 ejemplares de 80 páginas.

El lenguaje utilizado es el propio de una prosa castellana pura. Por ejemplo : “¡Eh, tú, muchacho, ponte a trabajar !” o “Ahora haced la prueba de enrollarlo...”, como así “...como vosotros llegáis a abrir cajones”.

Las ilustraciones de tapa son dibujos Cozzi Athos y consisten en niños en escenas de humor o de contenido ejemplarizante. En septiembre de 1959 por ejemplo, la tapa se ilustra con una nena y un nene que, en las márgenes de una laguna, observan asombrados a un linyera que lee un libro. Rubrica la escena la leyenda “Nunca es tarde”.

Evolución en los primeros meses.

En el número 2, de septiembre de 1959, un recuadro titulado “Advertencia a nuestros lectores” señala que “La apoteótica acogida dispensada a nuestro primer número hizo que la tirada del mismo fuera insuficiente y dio motivo a que una inmensa cantidad de interesados en la revista no pudieran obtenerla. A ellos, les pedimos disculpas. Para que no se repita un hecho tan lamentable triplicamos en este número la tirada del anterior. Pero para esto debimos recurrir a las existencias del único papel obtenible en plaza, que se adapta a nuestras necesidades. Por esta causa, una parte de esta edición está impresa con un papel diferente, circunstancia que trataremos de evitar en lo futuro”.

En octubre de 1959, número tres, la revista da a conocer tres noticias que son señales de su evolución :
a) La próxima aparición de las “Tapas-libros” de material plástico para coleccionar 12 números de la revista.
b) La entrega gratuita con dichas tapas de la reimpresión del número cero que había circulado en forma no comercial y solamente entre docentes.
c) La reimpresión del número uno.

Posteriormente la revista modificaría su periodicidad, pero en términos generales se mantendría estable en el mercado y conservaría sus principales características distintivas hasta el número 92, de febrero de 1964. Dirigido siempre por Gibelli ese ejemplar anuncia la finalización de las ediciones en el formato de 13 por 19 centímetros y la periodicidad mensual (a la que había vuelto para entonces). A partir del 23 de marzo de ese año habría de comenzar a editarse en nuevo formato de 24,5 por 31 centímetros y tener aparición semanal los días lunes.

Un homenaje al director.

La página 21 del número 6, bajo el título “Muchas Gracias”, está dedicada a destacar los principales detalles de un acto llevado a cabo el 30 de noviembre de 1959 en el Plaza Hotel. En la oportunidad el Círculo de la Prensa de Buenos Aires organizó una cena de camaradería en honor al director de Selecciones Escolares, Nicolás Juan Gibelli, con motivo de la entrega de 800.000 ejemplares de la revista.

El comentario indica que a dicho acto adhirieron la Asociación Argentina de Editores de Revistas, la Federación Argentina de Propaganda, la Confederación de Profesores y Maestros Católicos de la República Argentina, el Círculo de la Prensa Escolar, la Cámara de Industriales Gráficos de la Argentina, la Sociedad de Distribuidores de Diarios, Revistas y Afines y el Sindicato de Vendedores de Diarios, Revistas y Afines.

Asimismo se destaca la asistencia del Subsecretario de Educación en representación del ministro del área y “numerosas personalidades de las embajadas extranjeras, de órganos periodísticos nacionales y del exterior, del magisterio y la industria gráfica”.

También se transcriben las palabras pronunciadas en la ocasión por el señor Gibelli, que agradeció los conceptos vertidos por quienes le precedieron en el uso de la palabra “en nombre del Directorio de la Editorial Codex” y en el suyo propio. En el final de la exposición, el disertante afirmaba que “a esos maestros, a los padres de familia, al periodismo sano y a nuestros hijos pertenece Selecciones Escolares, cuya dirección se propone interpretar sus anhelos, sus inquietudes, sus angustias y sus ideas en pro de una nueva generación de argentinos cada vez más dignos, cada vez más cultos, cada vez más nobles”.

Secciones fijas.

La mayor parte del contenido de la revista estaba constituido por secciones fijas de las cuales vamos a hacer una reseña.

“Selematch” era un entretenimiento didáctico-visual, según el cual en una edición de la revista se publicaba un dibujo o fotografía que los lectores debían reconocer. De este modo podían participar en un sorteo de un diccionario del fondo editorial Codex entre todas las respuestas correctas. La solución era publicada en la edición siguiente, mientras que los ganadores eran notificados en forma directa. Personalidades, edificios y lugares históricos, zonas geográficas o turísticas, eran por lo general objeto de este juego. A modo de ejemplo puede citarse que en el número 4 se publicó una fotografía del Museo de la Universidad de La Plata, y en el número 12 el Palomar de Caseros y Justo José de Urquiza.

“Celebraciones del mes” que luego pasó a denominarse “Efemérides del mes” fue una sección dedicada a resumir e ilustrar los hechos y significados de las conmemoraciones adoptadas por el calendario escolar, clásico material de apoyo a la tarea docente.
En el número cuatro, por ejemplo, se recuerda la fundación de la ciudad de La Plata, dada el 19 de ese mes, en el año 1882 : “Veintiún años después del Pacto de San José de Flores -dice en página 11- bajo la presidencia del doctor Nicolás Avellaneda y como consecuencia de haber sido cedida la ciudad de Buenos Aires -año 1880- a la Confederación para que en ella se instalaran definitivamente las autoridades nacionales, el gobernador de la provincia homónima, doctor Dardo Rocha, se vio en la necesidad de instalar su gobierno dentro de los límites de dicho Estado...”

Distintas historietas, generalmente en una extensión de cuatro páginas y de carácter continuado, eran parte de la propuesta de esparcimiento de la revista. En tal sentido, entre otras, pueden citarse “El capitán del SAMARAG”, “Los tigres del Ganges”, “Hombres de la montaña”, “Morfeo” y “Santos Leiva”. Esta última, si bien orientada a la continuidad, presentaba en cada número capítulos unitarios. Se trataba de un jovencito gaucho, trompa de órdenes del Ejército durante la época de la conquista del desierto que, concentrando todas las virtudes humanas, conformaba el paradigma del criollo.

“...Aquí está Barbablanca” se denominó a la sección de cartas de lectores de Selecciones Escolares. Barbablanca era un anciano estereotipado al estilo de los viejos duendes de los cuentos de hadas, que ilustraba siempre las páginas destinadas a esta función, luciendo sus largas barbas, zapatos largos y puntiagudos y su sombrero de gnomo. Las cartas recibidas, muchas de ellas con consultas sobre temas de interés escolar, no solamente eran publicadas, sino también respondidas por el sabio y bondadoso Barbablanca, siempre atento a ofrecer una lección, tanto de conocimientos, cuanto de moral y buenas costumbres. Aparecían preguntas tales como ¿Quién fue el iniciador de la apicultura ?, ¿Qué es el relieve ?, ¿Quién inventó el teléfono ?, o interrogantes como “Deseo saber si existen todavía las hadas...” ; este último respondido por el anciano de la siguiente y romántica forma : “En los corazones de todos los niños buenos siempre hay un lugar para las hadas. Muchas veces esa hada es la misma mamá, y no pocas veces la maestra. Todas las personas que nos hacen un bien son un poco hadas...”.

“Para enseñar a leer al hermanito” tenía una doble intencionalidad. Por un lado ofrecer una atractiva forma de práctica de lectura y escritura, según los conceptos pedagógicos de la época, para niños de primer grado inferior o próximos a ingresar a la escuela. Por otra parte, promover, como se sugería desde su nominación, la participación de los niños más grandes en la educación de sus hermanos, por lo menos a través de esta amena modalidad.

Rubricada con la advertencia de que “La enseñanza de la lectura y la escritura es una tarea de amor...”, esta sección se presenta en abril de 1960 con la sugerencia de una serie de ejercicios previos.

“Invitarán al hermanito a dibujar lo que desee. Esto se llama dibujo libre y no hace falta corregirlo...”, dice. En las páginas siguientes se inician los ejercicios de aprendizaje. Un duendecito señala con un puntero el ala de un ave. Aparece la palabra “ala” en letra cursiva y tipo imprenta, al igual que las vocales y las sílabas. Algunas de ellas en línea punteada para escribir por encima de las marcas y practicar el dibujo de las letras. Este es el método con el que, en ediciones sucesivas, se desarrolla la enseñanza.

“¿Lo sabías ?” era la clásica sección de curiosidades y difusión de conocimientos dispersos, como por ejemplo lo agudo del olfato del buitre, la ciudad con mayor cantidad de árboles, la planta más venenosa, el origen de la muralla china, la ostra más grande vista en el mundo, etc.. A modo de ejemplo, en el número 92, se dice en esta sección : “Conservando antiguas tradiciones, los blancos de Sudáfrica suelen asar en grandes fogatas enormes salchichas que resultan muy apetitosas”.

En el número 2 se había afirmado que “La hiedra es una planta que cubre las paredes de algunas casas, tiene las hojas dispuestas como las tejas de los techos y en los días de lluvia impide que se mojen las paredes”.

“¡Cuidado con la ortografía !” conformaba un espacio dedicado a contribuir a la fijación de usos ortográficos de las distintas letras a través de una doble página versificada e ilustrada.

“De las astutas serpientes/sibilantes, sibilinas,/tiene la señora “S”/la silueta distinguida”, dice en el número 19.

En junio de 1960, flanqueadas por ilustraciones tales como un cubo, una bicicleta y una bandera, entre otras, los versos se refieren al uso correcto de la letra “b” : “Estos seis verbos que ahora/en seguida te diré :/beber, deber y caber,/haber, saber y sorber,/en todas sus inflexiones/mantienen siempre la ‘b’”.

Distintos crucigramas didácticos aparecían publicados en Selecciones Escolares. En ellos se amalgamaba el entretenimiento y el conocimiento porque los ha habido sobre montañas, países, ciudades, personalidades, etc.. Por ejemplo, en coincidencia con el Día Universal del Ahorro, se publicó un “Ahorrograma con acróstico” . En el número 13, aparece el crucigrama “Descubridores y colonizadores”.

Una página denominada “Humorismo” incluía de tres a cinco cuadros independientes de chistes gráficos. En el numero 4 se ve, en uno de los cuadros, a tres tigres relamiéndose, rodeados de objetos de uso humano. Uno de ellos dice : “-¡Es cierto, en seguida uno se siente mucho mejor después de la visita de un buen veterinario... !-“.

Los entretenimientos, actividades didácticas y manualidades han sido varios, pero en la forma en que mejor aparecen representados es en las instrucciones y moldes para la realización de elementos de factoría propia, fuere un muñeco, títeres, escenario para títeres, perchero o un proyector.

En todos los casos se ofrecía una lista precisa de los materiales necesarios y los pasos a seguir para la construcción, claramente ilustrados.

“Crónica de animales” e “Historias verídicas de animales” desarrollaban anécdotas protagonizadas por irracionales, tales como una perra que crió a un cachorro de tejón, un pescador que pescó un pez con anteojos (que había extraviado un colega suyo), dos monitas que llevaron la cola de la novia en una boda. Tal el caso de “La pequeña Josefina Trentín de 5 años, de Pozo Hondo (Santiago del Estero)” que “estaba jugando en una cueva abandonada, cuando fue sorprendida y sepultada por un derrumbe. Por suerte la acompañaba su perro que corrió a su casa y ladrando logró atraer algunas mujeres hasta el lugar. Así la pequeña Josefina pudo ser salvada”.

“¡Cuidado !¡Peligro !” era un anecdotario que tenía como principal objetivo el advertir a los pequeños lectores respecto de distinta clase de riesgos a los que se podrían enfrentar en la vida cotidiana. Así, por ejemplo un relato sobre un juego con simuladas espadas, termina señalando el peligro de jugar con objetos punzantes.

“Vosotros en verano bebéis ininterrumpidamente y de cualquier lado : de fuentes, arroyos, bombas...siempre y cuando sea un líquido semejante al agua. Pero hacerlo es muy arriesgado, dado que el agua puede estar infectada, contaminada, sucia, y entonces...vienen los dolores. No bebáis jamás agua de la que no estéis seguros que no está corrompida. ¡Jamás !”, se afirma en el número 10.

Con la denominación de “Yapeyú...Hip...Hip...¡Ra !” se desarrolló la larga historia en capítulos unitarios de un grupo de chicos de barrio que forman un equipo de fútbol que, con el tiempo llega a jugar en primera división. Los estereotipados personajes como el gordo “Pandeleche”, goloso y comilón ; el negrito “Fanschico”, bailarín, travieso y juguetón ; el pelirrojo “Llamarada”, arquero del equipo o, entre otros, “El Tarta”, puntero izquierdo tartamudo pero veloz en el juego, daban vida a historias ejemplarizantes y siempre dotadas de ternura...

“El 17 de agosto, después del homenaje al general Don José de San Martín, en el mismo patio escolar, alumnos de sexto grado resuelven formar un club de fútbol. Fueron muchos los nombres propuestos, pero cuando Capicúa sugirió Yapeyú, estuvimos todos de acuerdo...” dice la primera parte de esta historia, aparecida en el número 6, de enero de 1960.

“Enciclopedia de los animales” era la recopilación de información sobre características, formas, colores, costumbres y habitat de diferentes animales. Aparecían generalmente agrupados por especies e ilustrados con fotografías.

“El dingo es un perro selvático parecido al lobo (comenta en noviembre de 1959 el número 4 de la revista). Es muy feroz y ataca a cualquier animal, aun al canguro grande y veloz. Los europeos hacen la guerra a estos destructores de rebaños, tanto que hoy quedan pocos ejemplares. Los indígenas, en cambio, han tratado de domesticarlo para convertirlo en ayudante de caza...”.

“Jugando con las plantas” sugería a los lectores la realización de “juegos” que eran en realidad experimentos demostrativos de la biología vegetal, tales como orientación hacia el sol, penetración de las raíces en superficies duras, transpiración, fotosíntesis, etc.

En diciembre de 1959 por ejemplo, se señala con referencia a una experiencia, que “En cuanto la plantita tenga unos diez centímetros de altura, comenzará a comportarse de una manera que es típica de las plantas trepadoras : la parte superior del germen se doblará y empezará a moverse lentamente en sentido circular. Observad con atención el tallo de vuestra plantita de campanillas y os daréis cuenta de que cada media hora su extremo apuntará en una dirección distinta...”.

“El tío filatelista” constituía un incentivo a los lectores para su incursión en la filatelia como camino hacia el conocimiento histórico, geográfico, etc. El “tío”, un simpático hombrecito de gruesos bigotes blancos, daba, edición tras edición, información sobre determinados e interesantes sellos postales del mundo.

“En el año 1962 fueron emitidas estas estampillas en homenaje al célebre baile del Ramayama inspirado en la leyenda de Rama y Sita”, se aseguraba en el número 92 que reproduce los seis sellos a los que el texto se refiere.

Es también un espacio común el que ocupaba lo que llamamos prosopopeya didáctica, es decir el relato que ciertos objetos inanimados hacen de su existencia, funcionamiento, razón de ser, etc.. Así por ejemplo, “El arado relata”, “La nafta relata”, “La iglesia relata”, “La casa relata” o “El bisturí relata”. Se lee en este último : “En la sala de operaciones el bisturí permanecía callado junto a un ramo de rosas rojas enviadas por un enfermo para ser entregadas a la buena sor Celestina ; una enfermera las había dejado en la sala de operaciones.

- Jamás me ocurrió semejante cosa -refunfuñó el bisturí- ¡Huelan qué aroma !
Una rosa disgustada ante aquellas palabras, abrió su rojo corazón, y preguntó :
- ¿Acaso te molesta nuestra presencia ?...”
Luego la conversación de los seres inanimados iba incursionando en temas de medicina tales como la historia de la cirugía, la aparición de pinzas hemostáticas para contener hemorragias, los anestésicos, etc.

Notas diversas.

Amen de las secciones fijas, Selecciones Escolares ofrecía notas diversas. Para citar solamente algunos casos puede decirse que en el número 2 bajo el título “Insectos alquimistas” se ofrecía un artículo de cuatro páginas con profusas ilustraciones sobre abejas, tipos, características y elementos de apicultura.

En el número 4 se presentó una síntesis histórica y conceptual de la UNESCO “concretada el 4 de noviembre de 1945, en que se constituyó oficialmente. Un año más tarde 79 países la integraban y ya estaban en ejecución algunos planes de corto alcance, mientras se realizaba una intensiva labor de planificación de obras de vastas proyecciones”.

En abril de 1960 apareció una nota en forma de diálogo familiar sobre la ley de la gravedad y teorías de la fuerza titulada “Bill y la manzana”. Dice uno de sus párrafos : “Si tú atas una piedra a un hilo y los haces girar, la piedra sigue una ‘trayectoria’ que es una circunferencia. Cuanto más velozmente la haces girar, más debes esforzarte para que no se te escape. Entonces en un determinado momento la piedra ‘tirará’ tan fuerte que se romperá el hilo y se irá volando en línea recta. Esa fuerza que obliga al objeto a alejarse de tu mano, justamente se llama fuerza centrífuga”.

“Cuatro botones mal pegados” es el título de la nota aparecida en el número 3 que se inicia diciendo : “Hoy Eduardo volvió triste de la escuela. La maestra le había corregido una composición que él estimaba no tenía un solo error”. De ahí en más, el relato aclara los errores semánticos en que el niño habría incurrido y se remata diciendo que “Eduardo comprendió lo útil que es saber usar el diccionario.”.

La poesía tuvo también su espacio en la revista mediante obras de Gabriela Mistral (“Doña primavera”), Leopoldo Lugones (“Canto a la mañana”) y Ricardo Rojas (“La libertad”).

La publicidad.

Una somera observación de los espacios de publicidad en varios números de la revista permite apreciar que la publicidad ocupaba aproximadamente un 12,5 % del espacio total de cada edición, como así también que cerca de un 60 % de esos espacios estaban cubiertos por otros productos de la editorial Codex.

En este sentido y al mejor estilo de las actuales empresas de multimedios, Codex generaba un mecanismo de retroalimentación publicitaria entre sus productos editoriales.

Así, algunas de las obras del fondo editorial ofrecidas en Selecciones Escolares eran, por ejemplo, Diccionarios Codex (Cuatro tipos), “Pájaros del mundo” (Tres tomos con textos en castellano, inglés, francés y portugués, con ilustraciones de Axel Amuchástegui), “Historia universal” (Tres tomos. Por Charles Guignebert, profesor de la Universidad de París, traducida y completada por Horacio A. Difrieri, profesor del Colegio Nacional de Buenos Aires), “Historia gráfica del arte universal” (Por Julio E. Payró, de la Academia Nacional de Bellas Artes), “Nuestro universo maravilloso” (Cuatro tomos. Ficción y realidad del misterio y la investigación), revista mensual “Pimpinela” (Historietas de acción), libros bimestrales “Pimpinela extra”, “Diccionario enciclopédico, atlas universal y poligloto Codex” (Seis tomos), “Novelas humorísticas, juveniles y policiales” (Seis tomos), “Grandes figuras de la humanidad” (Seis tomos. Estudio crítico biográfico de 1315 hombres célebres), “Contabilidad” (Siete tomos), “Enciclopedia estudiantil” (Revista semanal coleccionable para el estudiante secundario) y “La Biblia” ( Semanal, encuadernable).

Palabras finales.

En lo que respecta a su inserción en el mercado de lectores de revistas, la permanencia del medio a través de un considerable espacio de tiempo, las cantidades de las tiradas y otros indicadores de crecimiento y repercusión, hablan a las claras de una vigorosa presencia de Selecciones Escolares en la franja de público infantil, en los albores de la década del sesenta.

En orden a la descripción y evaluación de sus contenidos, surge que la revista se orientó al apoyo escolar curricular, el entretenimiento y el aporte a la socialización, mediante la información general y la transmisión de valores, normas sociales y pautas culturales, según las formas de su época.

De esto último se deriva asimismo que, si bien el medio ha tenido un estilo particular tanto en la forma cuanto en el tratamiento de los temas, presenta notorios puntos de semejanza con otras revistas infantiles en cuanto el perfil educativo y socializador, como así en la intención, tácita o manifiesta, de obtener para si no solamente la preferencia de los niños sino también el apoyo de los adultos (padres y maestros).

Podría decirse, educar jugando y jugar con educación.

Fuentes:

• Diario Crónica, 02-10-70
• Diario Cronista Comercial, 08-10-74 / 24-12-74

Revista Selecciones Escolares, números 2, septiembre 1959; 3, octubre 1959; 4, noviembre 1959; 5, diciembre 1959; 6, enero 1960; 10, marzo 1960; 12, abril 1960; 13, abril 1960; 14, mayo 1960; 16, junio 1960; 19, julio 1960; 34, marzo 1961; 91, enero 1964 y 92, febrero 1964.


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Publicado originalmente en la revista-libro "Ensayos Académicos", año X, número 1, del Instituto Superior Pedro Goyena de Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina, en octubre de 2009.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Cuando el “loco” Arcuri tenía “La Palabra”.

(por Jorge Eduardo Padula Perkins)

Todo aquel que haya visitado alguna vez aquella redacción e imprenta de Oliveira Cézar 41 en la bonaerense localidad de San Pedro en los tiempos en que José Arcuri hacía “La Palabra”, tendrá de ello un recuerdo imborrable.

“La Palabra” era el periódico fundado en 1922 por Eduardo García Corti, que más tarde conduciría su heredero periodístico, el “loco Arcuri”. Así se lo conocía por su nada común opción por las ideas antes que las cosas materiales.

En esa vieja casona con olor a papel y tinta José Bechara Arcuri dirigía y construía de modo artesanal y apasionado ese medio que, de la mano del romanticismo y del idealismo casi utópico, transitaba ya en la década del setenta, tiempos de cambio resistiéndose a quebrarse ante el embate de la modernidad.

Con su espíritu noble y su entusiasmo por hacer de cada joven un manojo viviente de ideales, Arcuri acogía con presteza las colaboraciones, en verso o en prosa, de escritores noveles cuyos sueños fogoneaba, incentivándolos mediante la publicación de sus trabajos, por sencillos que estos fueren, y su palabra viva y entusiasta que invitaba a la libertad y a la creatividad individual y colectiva.

Era admirable la fluidez de sus palabras y la simultánea velocidad con que sus manos, ennegrecidas por la tinta, componían con tipos móviles los textos que sembrarían de ideas una próxima edición. Lo haría, hasta la década del setenta, en cuatro páginas de tamaño sábana, resultado de su múltiple labor como redactor, tipógrafo e impresor.

Argentino, descendiente de libaneses, José Bechara Arcuri fue caracterizado por Alejandro Maino como “inflexible, insobornable, asceta”, que “piensa, habla y escribe sin esguinces, a pecho descubierto” con un léxico que, en el fragor del debate de ideas, puede tornarse “recio y espinoso”.

“Su periódico es acicate de las actividades públicas”, ha sostenido también Maino, que lo describió “sensible al ámbito de su actuación y de sus predilecciones” y “ferviente demócrata, vigilante en perpetua guardia de su libertad y de las ajenas…”

Es por eso que el busto emplazado en el cantero de la avenida Tres de Febrero en su intersección con la calle Almafuerte en la ciudad de San Pedro es sin duda alguna un merecido homenaje. Nada más justo que rescatar para la ciudadanía y las nuevas generaciones la figura señera y ejemplar de este periodista de raza, oficio y corazón.


LA FOTOGRAFIA DEL BUSTO DE DON JOSÉ ARCURI ES UNA PARTICULAR GENTILEZA DE LA FOTÓGRAFA SAMPEDRINA MATILDE CARRERAS.

Bibliografía y fuentes:

Arcuri, José B. (sin fecha): Libro Celeste, editorial diario La Palabra, San Pedro, Buenos Aires
Piccagli, Américo E. (1997): Historia documental de San Pedro, Rafael de Armas Editores, Buenos Aires.
Honorable Concejo Deliberante de San Pedro. En línea
http://www.hcdsp.gov.ar/ [Consulta: 6 de septiembre 2009]

Enlace al video "El Quijote y La Palabra" de Pablo Banegas:

http://periodismodeayer.blogspot.com/2010/04/el-quijote-y-la-palabra-un-video-de_15.html

sábado, 5 de septiembre de 2009

Apuntes para una historia del periodismo quilmeño

(Por: Jorge Eduardo Padula Perkins)

Los pueblos tienen en la prensa una herramienta insustituible para la libre circulación de la información y de las ideas y, por ende, para el ejercicio democrático y el desarrollo individual y colectivo de la ciudadanía.
Entre los más remotos antecedentes de su actividad en el Río de la Plata se encuentran las “gazetas” manuscritas, hojas de 25 por 15 centímetros, que circulaban por Buenos Aires hacia 1764.
Más tarde, en 1801, aparecería “El Telégrafo Mercantil”, editado por el español Francisco Antonio Cabello y Mesa, primer periódico impreso que se hacía en las prensas de los Niños Expósitos.
Al año siguiente, Juan Hipólito Vieytes, considerado el primer periodista argentino, sería responsable del “Semanario de Agricultura, Industria y Comercio”.
Ya en 1810 verían la luz el “Correo de Comercio”, fundado por Manuel Belgrano y, el 7 de junio, la “Gaceta de Buenos Ayres” que, bajo la responsabilidad de Mariano Moreno, estaría llamada a señalar el “día del periodista” en estas tierras.
A ellos seguiría una muy prolífica actividad a través de la cual nacerían y dejarían de existir cientos de medios de prensa gráfica a lo largo de la historia argentina.
Pero la referencia a los pueblos hecha al inicio de esta presentación, no solo remite a los conglomerados humanos que conforman una nación, sino también a los espacios geográficos, los poblados y ciudades, ya que en nuestro país se reproduce en casi todos ellos el fenómeno de la comunicación a través sus propios medios de prensa.
Es de este modo como en muchas localidades existe una interesante historia del periodismo regional, al tiempo que los medios de prensa local constituyen una fecunda fuente de la historia de esas mismas comunidades de las que emergen y a las que sirven.
Así sucede con la prensa escrita de la mayoría de las localidades de la provincia de Buenos Aires. En este sentido Quilmes denota una rica producción en periodismo local, cuya singularidad permite distinguirla y a su vez tomarla de paradigma de tantas otras.
Originada en el asentamiento de aborígenes provenientes de Tucumán, sus inicios se remontan a 1666, con la creación de la “Reducción de la Exaltación de la Santa Cruz de los Kilmes” y fue declarada ciudad por ley provincial en 1916.

El principio.


Poco tiempo después de la aparición de grandes diarios argentinos como “La Prensa” (1869) y “La Nación” (1870), sale a la luz “El Progreso de Quilmes”, en el mismo año de 1873 en el que el primer tranvía a caballo comenzaba a recorrer las calles de este pueblo.
Domingo Faustino Sarmiento, el otrora fundador del periódico “El Zonda”, presidía la República y eran tiempos de real y creciente progreso. Un año antes, el 18 de abril de 1872 había llegado a Quilmes el ferrocarril y poco después se había incorporado el alumbrado público a kerosene en reemplazo de los faroles con velas.
También en 1872 se había fundado en Quilmes la primera biblioteca popular, mientras en Buenos Aires funcionaban 26 imprentas y se editaban 94 diarios, 44 de los cuales habían aparecido ese mismo año.
En el mes de mayo de 1873, el médico, educador, político y periodista José Antonio Wilde, nacido en Buenos Aires en 1813 y afincado en Quilmes en 1853 edita, por su propia y única imprenta en la zona, el que sería el primer periódico en el lugar. “El Progreso de Quilmes” aparece, según CRAVIOTTO, el 8 de mayo de 1873 (4 de mayo de 1873, para RAMOS). Por entonces Andrés Baranda volvía a ser electo titular del municipio.
Hijo de Santiago Spencer Wilde y tío de Eduardo Wilde, José Antonio vivía en la calle 25 de mayo entre Paz y Pringles. En 1837 publicó el “Cancionero Argentino”. Entre ese año y el siguiente colaboró en “La Moda”, en donde publicó entre otros trabajos “El hombre hormiga”. En 1948 fue redactor de “El Mosaico Literario”, que habría tenido un solo número de 258 páginas (ULANOVSKY, 1997).
En 1881 se publicó su libro “Buenos Aires desde setenta años atrás”, presente en toda antología de la literatura argentina. El 7 de noviembre de 1884 fue designado director de la Biblioteca, cargo que sólo pudo ejercer algunas semanas ya que murió el 14 de enero de 1885.
En 1874 el bohemio poeta Alfredo Wilde, primo de Victoria Wilde de Wilde, edita “El Libre” (GOLDAR, 1970) y en 1875, quien sería considerado el primer periodista profesional de Quilmes, Pedro Giménez, publica “El Quilmero” (RAMOS). Para entonces funcionaban en esta localidad bonaerense cuatro escuelas en las que se educaban unos 300 niños.
En 1876 “El Quilmero” comenta un concierto ofrecido por el español Francisco Navarro acompañado en piano por Antonio Barrera hijo, por entonces de edad cercana a los 17 años, el 2 de enero de ese año, en el Salón Municipal a las 21.30 horas, con una asistencia de 250 personas, público conformado aproximadamente en la mitad por “las señoritas y señoras del pueblo y chacras” (GOLDAR, 1970).
En este periódico se ha encontrado la firma “Sanguijuela”(GOLDAR, 1970)
Eran tiempos en los que Nicolás Avellaneda ocupaba la presidencia de la Nación y en los cuales nacía uno de los diarios en idioma extranjero llamados a ocupar un lugar preponderante en su género, “The Buenos Ayres Herald”.
Ese mismo año, José Andrés López, nacido en Barracas el 8 de mayo de 1851 y radicado en Quilmes en 1867, inicia su extensa actividad periodística con “El Independiente”, que editaría durante dos años. Luego publica “El Cáustico” y “El Eco de Quilmes” en 1878.
Han firmado artículos en este medio “Un paseante de Quilmes” y “R”. Publicó el primer comentario sobre teatro local en su edición del 8 de abril de 1877 (GOLDAR, 1970)
Autor del libro “Quilmes de Antaño”, un clásico en su género, José Andrés López moriría en esta ciudad en septiembre de 1932. En 1876 inició su actuación como periodista con “El Independiente” (hasta el 5 de mayo de 1878). Luego le siguen “El Cáustico” y “El Eco de Quilmes” en 1878. En 1880 hace “Nueva Época” (GOLDAR, 1970) [GOLDAR, 1970 refiere aparición de Nueva Epoca para 1880 mientras que RAMOS lo hace para 1903].
Hacia 1877 Felipe Amoedo era reelegido como presidente de la municipalidad. El domingo 8 de abril de ese año “El Independiente” hace una extensa reseña de la primera función teatral que se llevó a cabo en Quilmes. Comenta GOLDAR (1970), que el director de “El Quilmero”, Pedro Giménez, estaba disgustado con José Andrés López y los jóvenes aficionados al tearo que le hacían la competencia periodística don “El Independiente”, razón por la cual ofrece información escueta respecto de las presentaciones.
Con la firma de “R”, la crónica de aquella función teatral ofrecida por “El Independiente” señalaba: “El domingo a las ocho de la noche penetrábamos al salón Municipal donde habíamos sido invitados a una función dramática de aficionados. En el acto de nuestra llegada apenas algunas personas poblaban el salón, pero media hora después el telón se alzaba ante una numerosa y selecta concurrencia”.
Resultaban claros y amplios los elogios a los intérpretes: “El joven Casavalle nos ha dado el Colón más perfecto que hemos visto (se trataba del drama de Larra titulado "La agonía de Colón”), arrancando del público entusiasmado frenéticos y estrepitosos aplausos, el joven Silva en el papel de Juan y Amoedo en el de Gil estuvieron admirables, no dejando absolutamente nada que desear”.
El 23 de septiembre de aquel año, muere Antonio Barrera padre, razón por la cual “El Independiente” del día 30 de ese mes relata los últimos momentos de su vida, afirmando que “el señor Barrera se sintió desfallecer, y a no ser por el pronto auxilio que le prestó el señor Matienzo, hubiera caído en tierra”. “El Quilmero” del jueves 27 había aseverado que las últimas palabras de Barrera fueron dirigidas a su esposa diciendo: “esta vez creo que te dejo”.
Andrés Baranda vuelve a ocupar la titularidad del municipio en 1878, año en que aparecen “El Cáustico” y luego “El Eco de Quilmes”, ambos bajo la responsabilidad de José Andrés López .
“El Eco de Quilmes” se fundó el 8 de diciembre de 1878. Tuvo su administración en la entonces calle 23, casa de D. F. Lanatta. Dejó de aparecer desde el 30 de noviembre de 1879 hasta el 8 de febrero de 1880. Han firmado artículos en este medio “B. O.” y “G. A.” (este último, José Andrés López, según GOLDAR, 1970).
Desde el 6 de julio de 1879 “El Eco de Quilmes” anuncia que se realizarán ensayos para ofrecer una función dramática a beneficio del Club Fraternidad. Días más tarde anticipa que el grupo ha incorporado a la joven Carmencita Lanatta, quien en los carnavales de ese mismo año había sido iniciadora y cabeza de la primera comparsa de niñas llamada El Porvenir Quilmeño (GOLDAR, 1970).
Un año después de que José Berazategui accediese a los cargos de juez de paz y presidente de la municipalidad, en 1880, habría aparecido “Nueva Época” de José Andrés López. [GOLDAR, 1970 refiere aparición de Nueva Epoca para 1880 mientras que RAMOS lo hace para 1903]
Al advertirse el enfrentamiento entre el gobernador de Buenos Aires, Carlos Tejedor, y el presidente de la Nación, Nicolás Avellaneda, conocido como “Revolución de 1880”, en abril de ese año, “El Quilmero” llama a la cordura diciendo: “¿Cuál es el motivo de esta lucha que se prepara con aspecto tan siniestro...? Porque si los ejércitos argentinos tuvieran al frente un enemigo de otra nacionalidad a quien repeler con armas después de haberse agotado recursos diplomáticos...el pueblo empuñaría las armas con entusiasmo y bravura...pero hoy no se trata de eso...¡ Se trata de guerra civil !”
“El Quilmero del domingo 23 de enero de 1881 da cuenta de una función teatral en la que “estará a la vista del público el trabajo hecho por el modesto artista Don Carlos Morel, quien generosamente se ha prestado a pintar los tres telones, bastidores y demás del bonito proscenio levantado en el salón municipal”. Morel residía en Quilmes desde 1870 y falleció en este pueblo en 1894.
El mismo periódico demandaba un cambio de política impositiva cuando en su edición del domingo 10 de agosto de 1884, año en que comenzaba a editarse en La Plata el diario “El Día”, decía que “en la Capital se trata actualmente de aplicar un impuesto a las localidades de los teatros” y afirmaba que “es un error pues el teatro es un medio de instruirse deleitándose y así lo interpretan todos los pueblos cultos”.
El 25 de enero de 1885 una editorial de “El Quilmero” alude al Hospital de Caridad afirmando que “muchas veces nos hemos ocupado de la necesidad de dotar a Quilmes de un establecimiento de este genero”. El 26 de agosto de 1886 el mismo periódico anunciaba la próxima inauguración del hospital, y el 5 de septiembre da cuenta de las primeras 45 internaciones.
En 1885 se instala en Quilmes el servicio telefónico, que cuenta entonces con 22 abonados. Al año siguiente se establecería la primera comunicación telefónica de larga distancia, entre Buenos Aires y La Plata y en 1887 se separaba en Quilmes el juzgado de paz de la municipalidad.
ULANOVSKY (1997) menciona para el año 1886, la existencia en Quilmes de un periódico “El Quilmeño”, que después habría pasado a denominarse “El Priovincial” (en 1910). De ninguna de estas denominaciones existen referencias de los estudiosos locales, razón por la cual puede presumirse una confusión de parte de la fuente, pese a lo cual se ha querido referir por razones de honestidad intelectual.
El 10 de octubre de 1895, el presbítero Antonio de Rossi funda y dirige “La lectura” y cuatro años más tarde aparece la revista semanal “La Fama” .

Primera mitad del siglo XX.

El cambio de siglo encuentra al país bajo la segunda presidencia de Julio A. Roca. En un contexto de crecimiento de la industrialización y de la inmigración, se generaba un amplio proletariado en el cual hallaban campo fértil las ideas libertarias de anarquistas y socialistas.
El año de 1900 ofrece, al 31 de marzo, la fundación en la Argentina de la Agencia Saporiti, primera agencia de noticias de América y sexta del mundo, producto de Emilio Saporiti. Dos años antes había comenzado a editarse en Bahía Blanca “La Nueva Provincia”.
Según RAMOS, y tal como se ha referido anteriormente, es en el año 1903 cuando aparece en Quilmes “Nueva Epoca”, publicación que GOLDAR (1970) ubica en 1880.
En 1904, cuando Manuel Quintana asume la presidencia de la Nación, José A. López hace lo propio con el gobierno municipal de Quilmes, ciudad cuyas calles habían comenzado a ser transitadas en enero por los vehículos de la empresa tranviaria de la Compañía Buenos Aires y Quilmes para transporte de pasajeros y cargas.
Ese mismo año resultaba electo Alfredo Palacios, quien sería el primer diputado socialista, cuyos ideales abrazaban entusiastas los sectores obreros y difundían con ahínco algunos intelectuales y periodistas. Así nacería en Quilmes “El Ariete”, fundado el 5 de julio de 1909, bajo la dirección de Jorge Silva y Raimundo Cavagnolo (RAMOS) o bajo la responsabilidad de Francisco Cúneo, según FIRPO.
Dispuestos a la confrontación de ideas a través de la tinta de imprenta, los conservadores generaban ese mismo año el periódico “La Comuna”, dirigido por Lucas Gracia que, según RAMOS, habría aparecido con el nombre de “El Platense” y luego adoptado la precitada denominación.
En su edición del 15 de agosto de 1910, el periódico local “La Aurora” decía que “Quilmes late con trepidaciones intensas en todas las manifestaciones del progreso humano”. El mismo año aparecía la publicación bimestral “La Voz del Pueblo” bajo la dirección de Plácido Mosteirin.
Un año más tarde se fundaba la Sociedad de Bomberos Voluntarios de Quilmes y aparecía el periódico “La Verdad”, dirigido por Rodolfo A. López que, según RAMOS, representaba a la juventud radical de la época.
Por su parte, Carlos Clark comenzaba a imprimir “El Heraldo”. También por entonces Santiago Uccello como director, junto con Monseñor Nicolás Esandi y Agustín Pedemonte fundaron “La Unión”, primer periódico de Bernal, que continuaría editándose hasta la segunda mitad de la década del sesenta (FIRPO).
Hacia 1914, dos años después de la instalación de la primera red de gas en el distrito, aparece el periódico “El Pueblo”, atribuido por RAMOS a la Unión Cívica Radical, cuyo candidato Hipólito Yrigoyen accedería a la presidencia de la República en 1916, año en el que Enrique Olivero fundaba “La Opinión” (FIRPO). Al año siguiente Pedro Berbeni dirigía la publicación “El Hogar Quilmeño”.
La década del veinte se inicia en Quilmes con el periódico “El Régimen” y en enero de 1922 Máximo Salaberry funda “Crónica”, en donde se desempeña como secretario de redacción mientras su hermano Bernabé asume la dirección. De aparición sabatina, el medio se editaba en Bernal y acompañaba los intereses de la población de ese sector geográfico quilmeño.
Ese mismo año aparecen también “El Plata”, primera revista ilustrada que desde el 14 de julio pone en la calle Emilio Mauri Casabal (quien cinco años después editaría la “Nueva Guía ABC” –3 de junio de 1927-); la revista “Vida Nuestra”, bajo la responsabilidad de Valentín Zamora y el periódico “La Reacción” de Manuel Huisi.
También en 1922, el 22 de abril, el ingeniero Roverano y el aficionado Manuel Ales, en receptores construidos por ellos recibieron la primer transmisión radiotelefónica en Quilmes. El 28 de agosto de 1920 había nacido la radio en la Argentina y el Club Social tenía un receptor desde julio de 1922. También por entonces, don Carlos Braggio iniciaba en Bernal las transmisiones de su estación 462 o CB8, que difundía música y que en 1924 se comunicó directamente con un radioaficionado de Nueva Zelanda estableciendo un record mundial de distancia en la época (GOLDAR, 1970).
GOLDAR (1970), cita con fecha 9 de julio de 1922 la publicación en “La Verdad” de un artículo de José Andrés López titulado “Versificadores de antaño” ( CRAVIOTTO cita por su parte números de esta publicación en los años 1935 y 1941). El 5 de junio de 1925 Braulio Dimas Etcheverry crea “La Palabra” de Berazategui.
Decía José Andrés López respecto de aquellos poetas quilmeños de la segunda mitad del siglo XIX que “más fácil resulta hallar quien no haya roto un plato en su vida que un hombre con veinte años cumplidos que no haya hecho versos o presumido que los hace” y que la juventud quilmeña de cincuenta años atrás “no podía ser una excepción a la regla y hacía versos, con el mismo fatalismo que los niños rompen platos”, advirtiendo que “siendo el amor su musa inspiradora ¿ a qué otro género que el amatorio habían de pertenecer los versos de aquella juventud, que vivía en su aislamiento, como los calamares en su tinta, sin fiestas, bailes, paseos, ni nada que sirviera para facilitar el comercio social entre la juventud de uno y otro sexo?”.
Asimismo comentaba que “la aparición del primer periódico llenó de regocijo a cuentos sentían arder en sus adentros y eran todos, la llama amorosa de sus ansias y que rabiaban por enterar del estado de su corazón a la causante, o causantes de sus amorosos afanes”, porque los periódicos de aquellos tiempos albergaban a aquellas creaciones del corazón y la pluma (GOLDAR, 1970).
Al año siguiente, Carlos Clark y Augusto Giordanelli fundaron y dirigieron la primera revista de Bernal llamada “La Pluma” (FIRPO).
El primer día de noviembre de 1927, don José Antonio Blanco, que se había iniciado en “Crónica” de Bernal (FIRPO), fundaba el diario “El Sol”, entonces con administración y redacción en el 279 de la principal arteria quilmeña, la calle Rivadavia. Su slogan, “esquema de nuestro tiempo” resultaría admonitorio en cuanto a la adaptación a las modificaciones del país y del mundo que lo condujeran a transformarse en una empresa de multimedios que todavía existe y, entre otras cosas, edita ese diario.
Tras la muerte de su fundador y durante un extenso período, la dirección del diario “El Sol” estuvo a cargo de Lona H. H. S. de Blanco.

En 1930 se inaugura el Colegio Nacional de Quilmes y comienza a funcionar la Compañía Microómnibus Quilmes, con taxis colectivos que hacen el recorrido entre Bernal Oeste y Mitre y Dorrego.
Un año más tarde, cuando se habilita el sistema de aguas corrientes, comienza a editarse “El Demócrata” bajo la dirección de Mariano Castellanos Guido. Fundado el 29 de marzo de 1931, el periódico respondería, según RAMOS, al pensamiento conservador.
En 1932 hace su aparición la revista “Cultura”, de Bernal (FIRPO) y en abril de 1933, Julio E. Faggiano funda y dirige el semanario “Vida Quilmeña”. Ese mismo año aparece el periódico socialista “La Plebe” (RAMOS).
Hacia 1936, CRAVIOTTO cita números de una publicación denominada “Renovación”, cuya fundación y dirección FIRPO atribuye a Adela García Salaberry.
Al año siguiente, Juan Noell funda el periódico “La Zona”. Sin fecha clara de aparición, existen referencias a las publicaciones “Nueva Epoca”, “El Libre” y “Actualidad Quilmeña”.
En 1940, dos años después de la creación de la Federación Argentina de Periodistas y del establecimiento del 7 de junio como día del profesional de prensa, se funda en Quilmes, el 4 de enero, la publicación “Vida Católica”, cuya dirección está a cargo de Damián Spagnolo.

“Con el hacha de mi fe iré cortando la maleza del camino” rezaba el periódico “La Lealtad” que el 16 de mayo de 1942 fundaba y dirigía Alfredo A. Faggiano, con redacción y administración en Sarmiento 672 de Quilmes. Sus páginas de un blanco que diferenciaba su papel de aquel sobre el que normalmente se imprimen los diarios, albergaron no solo información y opinión periodística sino una amplia gama de producción literaria zonal.
GOLDAR (1979) hace referencia a una reunión acaecida en el hospital local en junio de 1942, en ocasión de una visita de los periodistas quilmeños al nosocomio en compañía de su director, doctor Isidoro G. Iriarte y otras autoridades. En la ocasión, según el autor, se hizo una recorrida por las instalaciones previa al servicio de un vino de honor y estuvieron presentes Oscar D. Sanz (La Prensa), Guillermo A. White (La Nación), José A. Faggiano (El Día), Juan Cassiau (La Razón), Francisco Urrestarazu (El Mundo y El Radical), José A. Blanco (El Sol), Dr. Ernesto Garibotti (La Reacción), Juan Carlos Nardi (El Censor), Alfredo A. Faggiano (La Lealtad), Mordy Strugo (Urraca), Julio E. Faggiano (Vida Quilmeña, Norte y Agencia ANDI), José Lema García (LAMA), Tomás Aguilar (La Libertad), Juan Noell y David Jusid (La Zona), Antonio Sierra (Don Bosco), Máximo Salaberry (Crónica, El Comercio de Florencio Varela y La Palabra de Berazategui), Máximo García Zárate (Sur) y M. Rodríguez (El Orden).
Para 1943, CRAVIOTTO cita la existencia de la publicación “Quilmes Presente”.
En 1944 hace su aparición “Quilmeslandia” y al año siguiente, mientras en Buenos Aires Roberto Noble funda el diario “Clarín”, nace en Quilmes el periódico “Norte” y dos años más tarde, en 1947 hace su aparición “El Heraldo”.


Hacia el cierre de la década, el 4 de julio de 1949 es fundado el “Círculo de la Prensa de Quilmes”, lugar de encuentro de los periodistas de esta ciudad que tiene en su haber épocas de profunda camaradería profesional por encima de diferencias de cualquier tipo, cuya última sede todavía se encuentra en Manuel Quintana 1407.
En los setenta el Círculo de la Prensa de Quilmes tenía Personería Jurídica N° 5974 y estaba registrado como entidad de bien público a nivel provincial con el número 3333 y municipal con el 521.
Ayer, hoy y siempre están presentes en su espíritu Antonio Alberto Moglia, Omar Andragnez, Ernesto Fernández Navales, José López Comendador, Jorge García, Alcibíades Rodríguez, Leticia Corsiforti, Juan Ruano, José M. González, Domingo Costa, Víctor Alberto Giordano, Jorge Berton, Pedro Colucchio, David M. Tolzes, Daniel Eduardo Cacace, Vicente Sangiovanni, Santiago Flamini, Aniceto Castaño y tantos otros.

Segunda mitad del siglo XX y albores del siglo XXI.

La década del cincuenta encuentra al país en el apogeo del régimen peronista. Juan Domingo Perón había asumido la presidencia de la Nación el 4 de junio de 1946 y transcurridos cuatro años consolidaba una gestión de particulares características sobre la base de un gran apoyo popular.
Originado en la vecina localidad de Florencio Varela, pero con distribución y receptoría de publicidad y redacción en Andrés Baranda 676 de Quilmes, Alberto Masserdotti lanza en 1951 el periódico “Cruz del Sur”.
Al año siguiente de la inauguración del Museo Histórico Regional “Almirante Guillermo Brown”, acaecida el 29 de julio de 1954, hace su aparición “El Plata” y acaso “Actualidad Quilmeña”, citado por AGNELLI pero del cual no se tiene información precisa respecto de la fecha de inicio.
El 5 de febrero de 1962 Jorge Brown funda y dirige “El Vecino”. Un año más tarde es inaugurado el Museo Municipal del Transporte “Don Carlos Hillner y Decoud” y se produce el fallecimiento del doctor Isidoro G. Iriarte. El diario “El Sol” del 2 de mayo de 1963 dice al respecto que “la noticia corrió, inflamada de pena, hacia todos los rumbos” porque la muerte alcanzó a un apóstol de la medicina “que durante más de medio siglo dedicó todas sus horas con obsesión apasionada al nobilísimo ejercicio de la humanitaria profesión”. Agrega que “su figura de asceta, de paso rápido, mirada perdida y nerviosa agilidad, se popularizó hasta en los últimos rincones del partido, donde se le vio a todas horas y con todos los tiempos, corriendo hasta el lecho de sus enfermos” (GOLDAR, 1979).
El año 1965 ve nacer al semanario “Enfoques” de Florencio Varela, dirigido por Domingo Costa y volver en una segunda época al “Cruz del Sur” de Masserdotti.
Los años setenta se inician con la aparición de la revista “Visión Sur” dirigida por José M. González, nombre que no mucho después adoptaría un periódico en el cual el propio González actuaría como subdirector.
Presentado como “tribuna independiente para expresar ideas, lanzar iniciativas, apoyar y difundir obras de las instituciones de bien público” y como periódico “social, cultural e informativo”, Juan Boric funda “Reflejos”, el 1 de septiembre de 1971, cuya circulación se restringía a Quilmes Oeste y Bernal Oeste. Al año siguiente es inaugurado el Puente 14 de agosto sobre las vías del ferrocarril.
Con un amplio staff que lo secunda, el locutor y periodista Omar Andragnez funda y dirige en 1973 el periódico “Visión Sur”. Como se dijo, la subdirección queda a cargo de José M. González. La secretaría de redacción es fue responsabilidad de David M. Tolzes y fueron periodistas Pedro Colucchio, Leticia Corsiforti (que más tarde dirigiría el medio), Fidel Garrido y Juan Ruano.
También contaba el ambicioso proyecto de prensa con un consejo asesor de notables de la prensa regional tales como Manuel Ales, Jorge Barton, Domingo Costa, Carlos E. Domínguez, Víctor Alberto Giordano, Eleodoro Lemos, Luis Otamendi y Alcibíades Rodríguez. La redacción funcionaba en la calle Alsina 76 de Quilmes.
En 1975, Santiago Servín, que ya había sido responsable del periódico “El Lucero”, dirige junto a Luis Barbieri la publicación “La Voz de Solano”, dedicada al tratamiento de cuestiones de interés comunitario.
El 20 de octubre de ese año es asesinada la joven periodista de ese medio Ana María Estevao, hecho que es denunciado por “La Voz de Solano” en su siguiente y última edición.
Nacido en 1925 en Zenón Cué, Paraguay, Servín vivía en un barrio humilde de San Francisco Solano, en donde editó los periódicos “El Lucero” y “La Voz de Solano”. Santiago Servín fue secuestrado de su casa el 7 de septiembre de 1976, convirtiéndose en un “desaparecido”. (UTPBA)
El día 19 del mes de septiembre de 1976 se crea el Obispado de Quilmes y al año siguiente es cuando la calle Rivadavia es convertida en peatonal.



También en 1977 ven la luz “El Periodista”, fundado por Omar Andragnez el 7 de junio y posteriormente dirigido por Celia Nasti con el slogan “con la valentía de un argentino” y “Crónica Semanal de Bernal” de Jorge Fraga Villas.
En 1979 el matutino porteño “Diario Popular” crea la edición regional para los partidos de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela que se distribuye gratuitamente con ese medio bajo la denominación de “El Quilmeño” y con la dirección de Alberto S. Albertengo, también responsable del diario que lo incluye.

El 15 de noviembre de 1982 se funda “Perspectiva Sur”, periódico bimensual dirigido por Raúl David Caballero que, para 1986 contaba con David A. Kohler y Ruben Bagini como redactores y tenía oficinas en calle Alvear 780.
Tabloide de 20 páginas en blanco y negro, agregó en algún momento color celeste y con posterioridad trocó al rojo. El 15 de marzo de 1994 se transformó en diario y hoy forma parte de la empresa multimedial homónima que integra al canal 5 de televisión abierta y la emisora FM 103.9, con sede en Mitre 815.
También en 1982, el 29 de septiembre de 1982 en San Francisco Solano aparece “La Ciudad”, cuya directora era Carmen Minniti de Uriz y tres años más adelante Juan Carlos Altamirano hace “La Edición Imposible”. Entre tanto, al 7 de mayo de 1985 “Visión Sureña” editaba su número 18 del primer año de vida.
Bajo la dirección de Juan Carlos Costa y con Luis Laugé como secretario de redacción, aparece en enero de 1987 la revista “Hola Quilmes”, impresa con tapa a cuatro colores, con dimensiones de 20 por 28 centímetros y 32 páginas. Se trata de una publicación gratuita que se presenta como mensual en su primer número pero su segunda aparición corresponde al bimestre febrero-marzo del mismo año.
Al año siguiente nace el periódico “Nuevo Horizonte” bajo la responsabilidad de Pedro Navarro, cuyo primer número corresponde al día 5 de octubre (RAMOS).


También en octubre, pero de 1991 comienza a editarse “Prensa Barrial” con Marta Alicia Armella a cargo de la dirección y Jorge Eduardo Padula Perkins como redactor. Periódico mensual de distribución gratuita en formato de 16,5 por 21,5 centímetros, imprime mil ejemplares por edición, con ocho o doce páginas. Se editan en total 26 números entre su fundación y el año 1993.
La claridad de sus objetivos se aprecia en el primer editorial, que anuncia la presencia del periódico “para ser el medio de comunicación de su zona de influencia, una porción concreta de nuestra ciudad, con sus realidades, sus actividades y su necesidad de comunicación”. Para ofrecerse como “un medio que, dentro del marco ético de la profesión periodística, actuará como órgano independiente al servicio del interés vecinal”.
Por su parte, en 1992, Dardo Abbatista homenajea al pueblo originario que, trasladado desde la provincia de Tucumán hasta estos confines, diera origen al poblado, editando “Los indios Kilmes”.
Dos años más tarde, la Comisión Asesora de Cultura, creada por Decreto Municipal 1318/93 pone en circulación la revista “Quilmes Generando Cultura”, que dirige Ariel Bucich. Integran su consejo editor Palmira Bollo Cabrios (Junta de Estudios Históricos de Quilmes), Julieta Firpo (Instituto Inmaculada Concepción), Leticia Corsiforti (Escuela Nacional Normal Superior de Quilmes y FM Sur), Liliana Nicótera (Televisora Belgrano), Enrique Cicciarelli (Secretaría de Cultura y Medio Ambiente).
Se trata de una publicación mensual de 30 páginas, que se distribuye gratuitamente entre las entidades culturales del partido de Quilmes, con formado de 20 por 28 centímetros y tapa color en cartulina satinada.
También en 1994 aparece “Tiempo Sur”, periódico dirigido por Miguel A. Morelli que, junto con la Librería Ramos inicia la edición de una colección de cuadernos sobre temas históricos locales.
Por esos tiempos, tal vez en la segunda mitad de la década del noventa, aparece el periódico “5 Días”, llamativo por sus reducidas dimensiones y que ofrece también una versión digital, ambas bajo la dirección de José Haro.
A fines de la década del noventa comenzó a publicarse el tabloide quincenal de ocho páginas “Visión 12”, cuyo director y propietario fue Horacio Ramiro Gómez Díaz. El diseño estuvo a cargo de Claudia Moreno y se identificaron como colaboradores a Yael, Gastón, Ary, Zoe y Pancho, sin que se conozcan sus nombres y apellidos, como así también a P. Arcanjo y F. Sierra, esta última persona a cargo de las correcciones.
Ya en el año 2000 nace “El Suburbano”, cuyo director es Adrián Di Nucci. Creado el 25 de mayo de 2000, es un tabloide de 16 páginas y distribución gratuita que bajo el slogan “observamos todo, informamos todo” asume un fuerte compromiso político. Secundan al director Federico Fioretta y Hernán Gersberg como jefe y secretario de redacción respectivamente y un grupo de redactores formado por Carlos Doallo, Eliana Paniagua, Juampi Pesce, Matías Colantoni, Soledad Oliver, Martín Acedo.
También en el 2000 aparece “Pulso 33”, con redacción en la calle Belgrano 56 de la localidad de Bernal. Lo dirige Horacio Caballo mientras la jefatura de redacción está a cargo de Ruben H. Facci. Su editor es Alejandro D. Zajac y sus redactoras Eliana Klotschan y Maricel Seeger. Los deportes son responsabilidad de Juan M. Erausquin, la corrección de Patricia Walk, la diagramación de Laura Di Bella y la fotografía de Gastón Masciotta.
En el 2004 y con el slogan “Estamos cerca, informamos mejor”, aparece en Florencio Varela y con distribución también en los partidos de Berazategui, Quilmes, Almirante Brown y Avellaneda, el diario “Info Sur”, de la empresa Surmedios S. A. y bajo la dirección de José Cáceres. Se trata de un tabloide de 16 páginas, con tapa y contratapa a cuatro colores, cuya redacción se ubica en Dr. Sallarés 454 de Florencio Varela y tiene un precio de tapa de un peso para septiembre de 2005.
Entre los años 2004 o 2005 comienza a editarse “SIC” bajo la dirección general de Walter Queijeiro y con la colaboración de German Paoloski, Adrián Puente, Fernando Carlos, Mariano Caballero, Marcelo Fiasche, Paul Showman.
Fundado el 1 de junio de 2005 y con la empresa CDD - Servicio de Difusión como editora responsable, aparece “Informe Kilme”, periódico quincenal de tamaño tabloide y ocho páginas subtitulado “Nuestra patria chica”.
La dirección está a cargo de Daniel Delgado y la dirección periodística es responsabilidad de Raúl Leguizamón. Colaboran en la redacción Norberto Alfaro, Silvia Barrientos, Miguel Bogado, Gastón Pinto. Sus oficinas funcionan en Vicente López 1356 de Quilmes Oeste.

La prensa, siempre la prensa.


Periódicos, diarios y revistas constituyen la faceta de raigambre más antigua del periodismo en Quilmes, que acompañó siempre, en ocasiones adhiriendo a las gestiones de gobierno y en otras con una mirada crítica, el desarrollo de la social, político, económico y cultural de la población.
Así lo han hecho los medios gráficos en la mayoría de los pueblos de la provincia de Buenos Aires, aun en los más pequeños en cuyo seno no ha faltado una imprenta con opinión.

Y también lo hacen hoy, junto a las emisoras y productoras de radio y televisión y los sitios en Internet que, proyectados al mundo, mantienen el interés local.
Como sangre fluyendo por las venas de los pueblos para mantener su vida misma, a diario circulan las informaciones y opiniones que propone la prensa, siempre la prensa.

Bibliografía y fuentes:

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Año I, número 2, febrero-marzo de 1987.
- La Lealtad. Año XXXI, número1303, 28 de abril de 1973.
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- Prensa Barrial. Colección completa de 26 números entre 1991 y 1993.
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- http://www.paginadigital.com.ar/articulos/quilmes/pulso56.html [Consulta: 1 de septiembre de 2005]

Fuentes:

Ponencia homónima presentada por el autor en el Undécimo Congreso de Historia de los Pueblos de la Provincia de Buenos Aires, Bahía Blanca, 19 y 20 de abril de 2007. Instituto Cultural de la Provincia de Bs. As. – Archivo Histórico Dr. Ricardo Levene, edición digital multimedia, La Plata, 2007, ISBN 978-987-05-3268-2.

En línea.: http://elquilmero.blogspot.com/2009/07/el-periodismo-grafico.html .