El periódico " La Palabra " de San Pedro, producto del intelecto y de las manos laboriosas de don José B. Arcuri, fue un faro que iluminó a las juventudes que encontraron en ese papel rústico y el amplio corazón del componedor de tipografías y de sueños, un espacio para publicar sus escritos.
En el momento en el que se editó “Cuando el ‘loco’ Arcuri tenía ‘ La Palabra ’”
El transcurso del tiempo constituyó a ese humilde escrito en un espacio de encuentro de personas que, desde uno u otro ángulo, se sumaron a la intencionalidad original y aportan a la memoria histórica en torno de don José Arcuri y el periódico “ La Palabra ”.
En ese contexto hemos tenido el honor de recibir la adhesión de dos de los sobrinos nietos del “loco” Arcuri, Leandro José y Gabriela Bechara Arcuri, y de la fotógrafa y guía de turismo Matilde Carreras, quien aportó la imagen del busto que acompaña al post.
Ahora, gracias al desinteresado aporte de Pablo Banegas, sumamos a este homenaje un valioso trabajo fílmico documental, a través del cual se rescatan para la memoria local, pero también de la humanidad, imágenes de un hombre preñado de ideales y consecuente con ellos en su vida cotidiana.
Este es un documento histórico y cultural de valor inestimable que debería ser difundido y protegido como patrimonio de la ciudad de San Pedro, en tanto rescata imágenes inéditas de quien fuera el director y propietario del periódico “ La Palabra ”.
Se trata de una realización de su coterráneo, el escritor y guionista Pablo Alfredo Banegas. Un trabajo producido originalmente en Super 8 fílmico en el año 1983, cuando Banegas tenía 15 años y cursaba sus estudios secundarios al tiempo que se deslumbraba, simultáneamente, con la magia del cine y de la imprenta.
En las imágenes se puede apreciar, entre otras cosas, el frente del edificio en donde funcionaba " La Palabra " (Oliveira Cézar 41), parte de la maquinaria de la antigua imprenta en pleno trabajo, y una muestra de la noble labor cotidiana de José Bechara Arcuri en ese, su ámbito de vida y de sueños.
En esa vieja casona con olor a papel y tinta José Bechara Arcuri dirigía y construía de modo artesanal y apasionado ese medio que, de la mano del romanticismo y del idealismo casi utópico, transitaba ya en la década del setenta, tiempos de cambio resistiéndose a quebrarse ante el embate de la modernidad. 