domingo, 9 de octubre de 2011

El periodista José Hernández


Si bien este trabajo ha sido ya publicado en el blog, se ofrece ahora en esta nueva presentación de libro on line, accesible para lectura, descarga e impresión.











lunes, 28 de marzo de 2011

“Cuando se enciende una cámara, se apaga el autoritarismo”. Trazos biográficos sobre Luis Clur.

por Jorge Eduardo Padula Perkins

Muchos lo recordarán por sus últimas alocuciones, prolongadas, contundentes, ineludibles, en las reiteradas ocasiones en que ha subido al escenario con todo su equipo de Telenoche (canal 13) para recibir el premio Martín Fierro.

Algunos sabrán del rol fundacional que le cupo en el Reporter Esso, en la revista Siete Días o en la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA).

Pocos tal vez, tengan la imagen del Luis Clur adolescente, del chico de 14 años sumergido en el trajín de la ya desaparecida agencia ANDI, en la que hizo sus primeros pasos en la profesión que habría de transitar por casi siete décadas.

“Me hice en las redacciones –diría en alguna ocasión- el periodismo es lo único que hice en mi vida. No conozco otra actividad”.

Autodidacta, lector incansable y precoz alumno de la escuela del quehacer frente a la máquina de escribir, nació el 2 de agosto de 1922.

En el florecer de su actividad, en los años ´30, habría de tener, entre otras responsabilidades, las de informar sobre los infaustos suicidios de Leopoldo Lugones y de Lisandro de la Torre.

Ya en 1945, Luis Clur sería uno de los fundadores de la Agencia Telenoticiosa Americana, origen de Télam, cuya denominación original se debía al carácter de servicio de notas por corresponsalía en distintos países del continente.

Nacida el 14 de abril de 1945, la agencia de capitales privados y estatales comenzó a funcionar en 25 de mayo 140 de la ciudad de Buenos Aires bajo la dirección de Gerónimo Jutronich y a cargo de una decena de periodistas, algunos de los cuales, como en el caso de Clur, provenían del plantel de la agencia ANDI.

El 17 de octubre de ese mismo año, le tocaría a Luis Clur, ser quien cubriera para ANDI el multitudinario movimiento social que reclamaba la liberación de Juan Domingo Perón, preso en la isla Martín García.

Al año siguiente, 1946, Clur pasa a integrar el staff de la agencia United Press International (UPI). Actúa en ella como periodista acreditado en Casa de Gobierno y Cancillería, y su vinculación al entonces titular de relaciones exteriores, Jerónimo Remorino, le permitió tener la confirmación de la muerte de Eva Duarte de Perón con anticipación al anuncio oficial y, por lo tanto, la primicia informativa del 26 de julio de 1952 con una anticipación de dos horas en relación con los otros medios.

Al respecto, otras fuentes ponen la primicia en el hallazgo de la información en un cesto de papeles ubicado en una dependencia de la Casa Rosada. De uno u otro modo, el caso es que la primicia para UPI la consigue Clur, quien, hacia 1996, sostenía que la muerte de Eva no había sido a las 20.25 como ha quedado registrado, sino a las seis de la tarde, hora en que la United Press International ya tenía la primicia, cuando “la gente todavía estaba rezando por ella frente a la residencia presidencial”.

Ese mismo año, Luis Clur ingresó al diario Clarín con carácter de redactor. Años más tarde alcanzaría en ese medio el cargo de secretario general de redacción.

Con la conducción de Moisés Schebor Jacoby y Luis Clur, la redacción de Clarín amalgama, hacia 1957 a periodistas consagrados, muchos de ellos provenientes del diario Crítica y a elementos jóvenes como lo eran por entonces Esteban Peicovich, Roberto Cossa o Rodolfo Rabanal.

Durante su extensa y prolífica carrera periodística, Clur tuvo ocasión de hacer importantes reportajes a personalidades tales como Ernesto “Che” Guevara, Juan Domingo Perón y John Fitzgerald Kennedy, este último realizado poco tiempo antes de su trágica muerte.

En 1962, Luis Clur firma con otros periodistas como Francisco Rizzuto, Virgilio Albanese, Alberto Gainza Paz y Roberto Romero, la que resultaría el acta fundacional de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), que proponía entre sus objetivos la afirmación de la tradición espiritual del periodismo argentino, el seguimiento de normas éticas, la defensa de la libertad de expresión, el desarrollo técnico y cultural de la prensa y la vinculación estrecha entre todos los hombres de prensa de la República.

Ese mismo año, Luis Clur era distinguido con el premio KRAFT al periodismo y en el siguiente obtenía una beca otorgada por la American Press Institute, en la Universidad de Columbia.

Mil novecientos sesenta y tres habría de ser un año clave en la carrera profesional de Luis Clur: Dejando la secretaría general de Clarín, ingresa de pleno en la televisión.

El 11 de marzo de ese año, a las 23 horas, se emite el primer noticiero de la televisión privada que marca una tendencia estética en el género: El Reporter Esso.

Con información provista principalmente por la United Press International, agencia por la que Clur había transitado con éxito, el auspicio empresarial de la petrolera que le daba su nombre y la participación de la agencia de publicidad McCann Ericson, se trataba de un informativo de quince minutos de duración conducido por Armando Repetto, un correcto y circunspecto estudiante de medicina que se había dedicado a la locución.

Para su puesta en el aire, al mando de Luis Clur trabajaba un equipo de treinta personas, entre periodistas, camarógrafos y técnicos, que en un principio utilizaba cámaras mudas con la voz en off del conductor y posteriormente incorporaría sonido directo y la proyección de imágenes en movimiento por detrás de aquel.

Ganándose un espacio en un ambiente dominado por la prensa gráfica y radial, El Reporter Esso obtendría en poco tiempo un alto grado de credibilidad y reconocimiento, tanto del público como del propio medio periodístico, lo que sin duda era mérito de la capacidad y la audacia que Clur ponía en el proyecto.

Por este programa, Clur se hace acreedor, en 1965, de un premio otorgado por el semanario Esquiú.

A lo largo de su vida profesional habría de recibir también los premios Bunge y Born y de la Liga de Madres de Familia por la labor periodística, reiterados reconocimientos del Circulo de la Prensa, Diploma al Mérito en Dirección Periodística de la Fundación Konex en 1987, Premio Konex de Platino a la Producción periodística audiovisual diez años más tarde y 18 premios Martín Fierro por su responsabilidad en las áreas informativas de los canales 11 y 13.

Entre sus múltiples actividades fue también miembro de la Real Academia de Periodismo, responsable del área de noticias de Canal 11 de televisión y fundador de la revista Siete Días, de Editorial Abril (que hasta entonces se distribuía como suplemento del diario La Razón de los martes), aparecida en los quioscos el 16 de mayo de 1967.

En 1973 ingresó como jefe de redacción del diario La Opinión, donde se desempeñó hasta 1978. De su paso por este medio Clur recordaría el clima de inseguridad, varios atentados sufridos en la redacción del barrio de Barracas y una huida de la ciudad junto a Jacobo Timerman y otros compañeros en ocasión de haber sido advertidos de que un comando allanaría la sede del diario.

Caracterizado por la presencia del juicio y el análisis de los periodistas mediante un tratamiento profundo de los temas abordados, el diario, un tabloide sin fotografías, se convertiría en blanco de las miradas desconfiadas del gobierno de facto iniciado en 1976. Su director propietario fue expulsado del país y la empresa puesta al mando de una intervención militar, que, según lo relatara el propio Luis Clur en 1996, llegó a pedirle la renuncia con un arma sobre el escritorio, hecho que habría sido oportunamente denunciado tanto ante la justicia como ante otros medios de prensa.

Según algunas fuentes, Clur habría participado activamente en la redacción del diario La Tarde, que bajo la dirección de Héctor Timerman, comenzó a publicarse en Buenos Aires en marzo de 1976, como instrumento periodístico de apoyo al gobierno militar.

Posteriormente ingresó en el diario La Nación, en donde dirigió la entonces sección de Noticias Locales y Gran Buenos Aires y la de Cables del Exterior.

En los años ochenta, tras un corto paso por el área de noticias de canal 9, Luis Clur se vinculó con Telenoche, el informativo de canal 13 que pasaría a ser uno de sus productos más destacados y le significaría la obtención de diez de los dieciocho premios recibidos de parte de APTRA.

En 1991 fue públicamente acusado por la periodista Liliana López Foresi como responsable de la censura impuesta a un programa televisivo que por entonces ella conducía, en el cual, en virtud de una especie de acuerdo de “no agresión” entre el entonces presidente Carlos Menem y el Grupo Clarín, le fue vedado emitir opinión.

Paradójicamente, en mayo de 1996 y en su condición de director de Telenoche, respondía a acusaciones de Carlos Menem que sindicaban como “vendepatrias” a los responsables de una nota que mostraba con crudeza inusitada parte de la realidad social: “Nosotros sólo hablamos con la imagen”.

"Cuando se enciende una cámara, se apaga el autoritarismo”, supo aseverar Clur, con agudeza profesional y claridad anticipatoria, en los albores de un proceso globalizador que ubica a la comunicación social en el rol de inobjetable fiscal, capaz de poner en jaque, por acción o reacción, a individuos, grupos o regímenes de cualquier especie que avasallen los derechos humanos o la libertad.

En junio del año 2004, cuando se aprestaba al cierre de la última edición de su existencia, no es difícil imaginar a Luis Clur generando, en lo profundo de su mente, y a pesar de estar retirado de la actividad y enfermo, nuevas formas de gestionar la comunicación periodística: Un objetivo constante de su vida.

Con aciertos, contradicciones y errores, su extensa trayectoria en los medios de comunicación, torna a Luis Clur en un actor que amerita ser considerado en el contexto de la historia del periodismo.

Bibliografía y fuentes:

- Hermida, L. M. y Satas, V. (1999): TV manía. Programas inolvidables de la televisión argentina. Sudamericana. Buenos Aires.

- Ulanovsky, Carlos (1997): Paren las rotativas. Una historia de grandes diarios, revistas y periodistas argentinos. Espasa. Buenos Aires.

- Ulanovsky, C; Itkin, S. y Sirvén, P. (1999): Estamos en el aire. Una historia de la televisión en la Argentina. Planeta. Buenos Aires.

- Diario La Nación, Buenos Aires, 14 de mayo de 1996 / 13 de junio de 2004.

- Diario Página 12, Buenos Aires,14 de mayo de 1996.

- Diario Crónica, Buenos Aires, 13 de junio de 2004.



http://www.lanacion.com.ar/ Consulta: 29-06-04